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Isabel Menéndez Benavente

Tormenta de ideas

Isabel Menéndez Benavente

Negacionistas

Sobre la falta de transparencia ante el nuevo avance del coronavirus

Lo están volviendo a hacer. Otra vez miedo, incertidumbre. Me pregunto si no se pueden controlar de alguna forma el tipo de informaciones con las que nos despertamos, comemos, nos acostamos y que nos dejan en un estado de total shock porque realmente parece que todo vuelve a empezar. Nos dicen que la nueva variante quizás sea mucho más contagiosa y que también, quizás, las vacunas no inmunicen contra ella. Y digo yo, si no lo saben para qué lo dicen, para qué nos alarman, para que nos meten el miedo en el cuerpo constantemente. No seré yo quien me ponga de parte de los negacionistas, (me pondré la tercera dosis hoy mismo) pero de verdad, ¿hasta cuándo vamos a poder llevar de una manera normal, sin rebelarnos, sin hartarnos, la total incertidumbre en la que nos colocan unos y otros?

El negacionismo está también en quienes con su silencio nos dejan solos una y otra vez, el negacionismo está en quienes no toman el mando para decirnos las distintas posibilidades de los escenarios que se pueden presentar y nos ofrecen a la vez las posibles soluciones, las estrategias a llevar. Se niegan a ayudarnos. Está claro. Volvemos a encontrarnos con que cada Autonomía hace lo que puede o lo que quiere. Volvemos a encontrarnos, casi dos años después, con que este gobierno no se ha dedicado a legislar para ayudarnos en la pandemia, no. Se dedica a levantar muertos, a eliminar amnistías, a dejar a los policías y a la Guardia Civil cada vez más indefensos. Para eso corren y vuelan los decretos leyes, que de eso saben mucho. ¿Volverán las Cortes a enmudecer y nos pondrán en estado de alarma sin ningún tipo de control otro medio año más? Y es que ellos están a sus guerras, que evidentemente no son las nuestras. Se pierden en demostrar quién ostenta más poder, tanto en el Gobierno como en la oposición, y mientras tanto los ciudadanos, esos a los que nombran una y otra vez para decir mentiras, nos vamos muriendo poco a poco, si no físicamente, sí mentalmente.

Cuesta trabajo, digo yo, tener una hoja de ruta, en la que por ejemplo se tengan unas medidas consensuadas para todas las comunidades, estableciendo según el ratio de contagio, las medidas a tomar. Y digo yo, ¿qué pasa con la inmunidad de rebaño? ¿No decían que estaría todo resuelto cuando la alcanzáramos? Si lo único bueno que se hizo es el ritmo de la vacunación (mérito no del gobierno, sino de las distintas comunidades) y ya estamos muy muy cerca de esa inmunidad, ¿qué pasa ahora? Sí, estamos a punto de lograrla, pero entonces nos dicen que ya no saben si dicha inmunidad valdrá para algo. Basta ya de falsas noticias, de rumores y constataciones que luego quedan en nada. A mí me enseñaron que cuando no se sepa de un tema, lo prudente es callarse, aunque a la vista de los cientos de virólogos que existen, no entiendo cómo no somos los más guays del mundo mundial. En fin, no sé, pienso que quizás así, asustados, estamos más callados.

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