Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Filippo Priore

Por libre

Filippo Priore

Gijón contra el cambio climático

Las medidas medioambientales

La política nacional ha sido siempre de lo más prolífica en proporcionar frases para la hemeroteca, en ocasiones para sonrojo de quienes impotentes, hemos de escucharlas en boca de personajes con ínfulas de ilustrados. Inolvidable fue aquella proferida por el ex Presidente, Rodríguez Zapatero allá por el año 2009, en plena Cumbre del Clima, con su “La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”.

Bien parece que más de diez años después, el cambio climático, vuelve a ser tema recurrente en algunos de nuestros políticos tanto regionales como locales. Del mismo modo que el viento o el aire.

Si la pasada semana el Presidente del Principado, ante las gravísimas inundaciones sufridas en esta región, especialmente en la zona del Suroccidente, se excusaba en el cambio climático para afirmar que este tipo de fenómenos violentos se sabe que irán ocurriendo de manera cada vez más frecuente, reafirmándose después a través de Twitter (¿dónde si no?) tras los graves argayos que las lluvias han causado, con la desgraciada muerte de una mujer en Tineo, ahora tenemos también en nuestra villa marinera al concejal de Medio Ambiente y Movilidad, declarándose “anti-cambio-climático”.

Lo hizo este lunes en su presentación en el Ayuntamiento de la campaña “Nos mueve el aire limpio”, con el impertérrito rostro de Melchor Gaspar de Jovellanos a sus espaldas, quien en ciertos discursos, si pudiera intervenir (en castellano, seguro), dejaría a más de uno con las posaderas al descubierto en ese mismo aire.

El objetivo del “ambicioso” plan, según sus propias palabras, sería conseguir que en el 2016 Gijón pueda ser considerada ciudad de bajas emisiones. Quedan aún cinco años y eso en la política actual es una eternidad. Pero de momento ya se han propuesto que a partir del próximo mes abril sólo los vehículos que dispongan del distintivo ambiental, podrán aparcar en zona azul. El resto a buscarse la vida: recurrir al coche de San Fernando o cambiar de vehículo, en plena época de bonanza económica para la mayoría de las familias. Se me perdone la ironía.

Qué lástima que de verdad no fuera el aire quien nos moviera, pero físicamente y no como desnudo lema de una campaña que veremos en qué acaba y si no se lo acaba llevando ese mismo viento. De momento lo único que vemos por nuestras calles es un caos circulatorio como nunca antes. Y sobre este la culpa no recae sólo en el lógico aumento del parque automovilístico, sino también algunas actuaciones por parte del Consistorio, más que cuestionables, que mira por dónde, lo mismo afectan al cambio climático.

Ante la simpleza de ciertas soluciones, cual castillos en el aire, sin tener en cuenta en este caso para su imposición la insuficiente oferta de trasporte público, con un Metrotrén que quizás nuestros nietos lleguen a ver en funcionamiento, uno se refugia en la genialidad de versos de viejas canciones, como aquella “Dust in the wind”, y en la que refiriéndose a los sueños, cantaban que estos únicamente se reducían a polvo en el viento. Papel mojado, vamos.

Compartir el artículo

stats