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Mar Norlander

Crítica / Música

Mar Norlander

Los mejores lieder de Goethe

Un concierto singular cuya recaudación contribuye a rehabilitar la capilla de El Natahoyo

La Sociedad Filarmónica de Gijón ofreció un concierto singular de la mano de la mezzosoprano vasca Paula Iragorri y el pianista asturiano Marcos Suárez, cuya recaudación contribuye al proyecto de rehabilitación de la capilla de El Natahoyo, promovida por el Club Rotario. Juntos ofrecieron un recorrido casi histórico de compositores que han musicado poemas de Johann Wolfgang von Goethe, posiblemente uno de los creadores más ilustrados del corpus literario y, sin duda, fuente de inspiración para innumerables obras musicales en los últimos dos siglos. Por ello, la selección del repertorio para la velada basada en el género lieder fue un trabajo complejo y resuelto con nota.

Las complementarias notas al programa de viva voz por parte de David Roldán nos situaban en un momento histórico en el que Goethe compartió años de vida con Mozart, Beethoven y Schubert, los tres compositores seleccionados para la primera parte del programa. Comenzó con el lied de Mozart “Das Veilchen”, resultando un ejercicio mecánico y falto de vida al lado de las piezas de Schubert o de los lieder escogidos para la segunda parte. Tampoco las piezas seleccionadas de Beethoven causaron entusiasmo, si bien la “nostalgia” estuvo bastante acertada. De “Egmont”, Op. 84 rescataron dos de los diez lieder que conforman esta magnífica obra elogiada por el propio Goethe tras su estreno y lograron la corrección en la interpretación.

Para finalizar la primera parte no podía faltar algún lied de Schubert, compositor por excelencia del género, si bien este hecho implica una gran dificultad puesto que el listón está muy alto en cuanto a interpretación. Después de escuchar cabalgar al “Rey de los Elfos” quedaron ganas de más Schubert.

Ya en la segunda parte el prolífico Schumann precedió a una de las romanzas Op. 6 de Tchaikovsky: “Nur wer die Sehnsucht kennt” resuelta con soltura en las frases agudas por parte de la mezzo. Pero Iragorri y Suárez guardaron sus mejores ases para el final del concierto. Después del lied de Grieg, bastante desconocido a la par que interesante, interpretaron tres piezas de Hugo Wolf, siendo la mejor selección del concierto dadas las características interpretativas y la capacidad de empaste entre el pianista y la mezzosoprano. La sorpresa final vino de la mano de un compositor totalmente desconocido (de hecho ni siquiera figura en el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana), el catalán Camilo Comas. Gracias a la profesora de musicología María Sanhuesa y su búsqueda incansable de obras artísticas pudimos escuchar un lied titulado “Gretchen”, Op. 15 cuya interpretación no podemos valorar al desconocer referentes y partituras, sin embargo, el lied resulta totalmente atractivo.

El concierto fue de menos a más, con interpretaciones más planas y otras más exquisitas, pero, sin duda, solo por escuchar una obra de nuestro patrimonio que permanecía enterrada hasta ahora ya merece la pena.

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