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En apoyo de Monchu García

En los primeros días de abril se celebra la asamblea congresual del PSOE gijonés. Una fiesta democrática, el momento apropiado para que las afiliadas y afiliados reflexionemos sobre temas de carácter y organización interna, pero, sobre todo, para que analicemos la situación del partido en la ciudad. Es también el momento de elegir una nueva ejecutiva local. El debate, la crítica, la reflexión y las votaciones son instrumentos básicos en la búsqueda de la mejora continua de los partidos políticos. Son parte del ser de la Agrupación Socialista de Gijón, y estos momentos tan convulsos y extraños requieren que hagamos, como partido, una revisión profunda que nos lleve a enfrentar los últimos meses de mandato municipal más fuertes y preparados, para proponer a Gijón la continuidad de un proyecto apasionante para los próximos años.

Y para eso, tenemos que estar todos, sin fisuras. Una agrupación tan rica en valores humanos, con una militancia tan cualificada, tiene que sumar todo su talento para ponerlo al servicio de las y los gijoneses. En principio, y salvo cambios de última hora, tendremos dos propuestas de ejecutiva: la que representa Iván Fernández Ardura, actual secretario general, y la que nos presentará José Ramón García, “Monchu”. ¿Por qué hemos decidido apoyar a Monchu? Por la misma razón que hace cuatro años apoyamos a Iván: esperábamos que, tras su elección, hubiese un liderazgo fuerte que supiera conducir los destinos de la agrupación dentro y fuera de la Casa del Pueblo, por un lado, para recuperar la unidad y la convivencia interna, aunando en su proyecto al mayor número de compañeros posible, y por otro, para recuperar la presencia en el entramado social de la ciudad.

La actual ejecutiva no ha sabido realizar este papel. Un número importante de compañeras y compañeros que formaron parte de la ejecutiva dimitieron al poco tiempo. A pesar de que el resultado de la anterior asamblea congresual había sido muy ajustado, no se buscó ninguna forma de coparticipación e integración. La elección del candidato a la Alcaldía, apenas un año después, fue la gran oportunidad de restañar heridas e integrar y unir a la agrupación; y no sólo no se aprovechó la ocasión, sino que la división interna se agudizó y el margen entre ambas posiciones se estrechó. Se ha prescindido del conocimiento, la capacidad y las aptitudes de casi el cincuenta por ciento de la militancia; un lujo, que en las circunstancias que nos ha tocado vivir en la ciudad, ninguna organización se puede permitir.

Pero, además, de forma sorprendente, se ha alejado el partido del territorio. El Partido Socialista siempre ha sido una organización muy cercana a los barrios, con un comité municipal, secciones, agrupaciones de distrito o simples grupos de trabajo de barrio que nos acercaban a los problemas de la gente. No hay nada de eso ahora. Nos hemos encerrado en nosotros mismos. Cada vez que se habla de proyectos de ciudad, hablamos de grandes cosas, que también son importantes, mucho, pero nos hemos olvidado de que el equilibrio territorial y los barrios han sido siempre el objetivo prioritario de las y los socialistas gijoneses.

Estamos dando una imagen de alejamiento e incluso de enfrentamiento con el mundo asociativo, cuando durante décadas trabajamos mano a mano con ellos para construir lo que hoy es Gijón. Nos reuníamos para debatir, escuchar sus propuestas, aprender, acordar... Cientos de reuniones desde la agrupación, el contrato social, la participación como forma de hacer ciudad...

Hay muchos más temas que deberían ser motivo de una fuerte reflexión interna en nuestra próxima asamblea congresual, pero sólo vamos a mencionar uno más: la desaparición de la agrupación del debate de ciudad. El Partido tiene que ser el engranaje, el nexo de unión que sirva de enlace al grupo municipal con las demandas, preocupaciones y reclamaciones de los vecinos. Y, para ello, tiene que estar presente en los asuntos de interés de la ciudad, tomar partido, tener criterio. Marcar, en definitiva, la línea política.

Por estos motivos y algunos otros, entendemos que es necesario un cambio profundo en la dirección política de la agrupación. Apoyamos a Monchu, pero nuestro apoyo lo es con la exigencia de mejorar la convivencia interna, recuperar la participación, y abanderar el liderazgo social de la ciudad. Gijón lo necesita.

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