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Román Torre

Román Torre

Miembro del colectivo "Un Muro para todos"

Arnold, tenemos un problema

Por una ciudad más sostenible que abogue por reducir el uso del coche en espacios como el Muro

Que la comunicación del Ayuntamiento de Gijón no es su fuerte, creo que es evidente. Que el relato de la movilidad y la regeneración urbana o biológica de ésta ciudad está secuestrado por el inmovilismo, por el cual pasará el tiempo como una apisonadora, también. Quizás no hay una estrategia de participación clara, no se explica bien y sospecho que no se sabe si todo el gobierno local lo defiende igual. Hasta ahora ha sido el discurso vinagre, el que se adueñó del relato y por muy evidentes que fueran los beneficios para la gente que vivimos en Gijón, parece justo lo contrario. En estas condiciones, cualquier debate se vuelve hacia al ayuntamiento como un boomerang de una peli Mad Max, por la parte de las cuchillas.

Y ya sabemos que el dato no siempre mata el relato y que aún comprobando día a día el grave impacto en el clima y la salud de las personas y teniendo abundante información de que en muchas otras ciudades, incluso más pequeñas, ya nos llevan mucho la delantera, habrá quien aplauda continuar igual hasta que ya sea demasiado tarde y tengamos que salir a la calle en un paisaje digno de “Walking Dead”.

Aparentemente lejos de ese posible escenario donde Arnold Schwarzenegger a su edad, bien podría ser todavía el protagonista, lo que sí sabemos es que mientras él fue gobernador de California y sensibilizado por la situación, bajó límites de algunos contaminantes cómo las partículas de materia (Pm10), asociadas generalmente a la industria y las (Pm2.5) más vinculadas al tráfico, a valores que ahora mismo hacen sonrojarse a cualquier legislador Europeo y por tanto, español. Posteriormente pasó a ser la norma Americana, cercana también a los valores de la OMS.

Xavier Querol (CSIC), miembro de varios comités en la CE/OMS que trabajan sobre directivas de calidad del aire, está seguro de que no se tardará mucho en bajar esos límites a más de la mitad, y por tanto, estas medidas que se prevén en Gijón y en el resto de ciudades españolas para ir apartando el tráfico rodado más contaminante, se volverán cada vez más frecuentes y restrictivas. Entre ellas las ZBE, con su famosa pegatina, que ya tienen a día de hoy una clasificación caduca a revisar a la baja.

Y en medio de la resistencia a afrontar esta realidad, están las personas que ya son conscientes del problema ambiental, urbano y social que supone apostar por el coche como eje central de nuestras vidas. Personas de toda clase social y condición, que teniendo también su coche, aplauden cualquier espacio recuperado dentro de la ciudad para el peatón, la bici o cualquier otro medio no contaminante. Saben que vamos a poder seguir trabajando, conviviendo, conciliando y mejorando igual, como sociedad, como ya hacíamos no tantos años atrás.

A todas ellas y a las que no lo saben todavía me dirijo con ánimo, hasta Arnold también lo sabe: otra ciudad más vivible es posible y #unmuroparalaspersonas también.

Un saludo y salud.

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