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Eduardo Viñuela

Loquillo, el rey del rock español

Había ganas de concierto grande, el del sábado lo fue y sirvió para inaugurar las grandes citas musicales del verano gijonés

“El último clásico”, “Animal de rock & roll”, y ahora también “El rey”, como reza la canción que abre su último disco, “Diario de una tregua” (2022). Loquillo sigue sumando títulos y el paso de los años lo afianza como leyenda viva del rock patrio. Cuatro décadas sobre los escenarios marcando el pulso del sonido roquero a golpe de discos le convierten en una apuesta segura para cualquier festival. El sábado en Metrópoli todo apuntaba a lleno, y llenó. Hizo un concierto contundente, con un repertorio que combinaba temas del último álbum con otros consolidados en los últimos años y, por supuesto, sus grandes clásicos. El público respondió y fue de menos a más hasta convertir el recinto ferial en una fiesta, y la ovación con la que despidieron a la banda certificaba que el concierto había sido un éxito.

Loquillo, el rey del rock español

Salieron puntuales al escenario y abrieron la noche con “Los buscadores”, una de esas canciones en las que cada verso pesa y avanza de forma inexorable. El sonido compacto de la banda puso la épica, pero la falta decibelios y algunos desajustes en los volúmenes le restaron contundencia. Afortunadamente, los reajustes pusieron el equilibrio necesario para apreciar detalles como las derivas de resonancia del Moog Subsequent 37 en “Sol”, uno de los temas de su (quizás) mejor disco hasta la fecha: “Balmoral” (2008).

Renovarse o morir, eso lo tiene claro el de El Clot, y por eso los temas clásicos suenan remozados. También algunos nuevos apuntan a clásico, como “La libertad”, que irrumpió como un himno en el concierto. “Cruzando el paraíso” puso a cantar al público, y “El rompeolas” fue un punto de inflexión en la noche y subió la intensidad del recital. Aquí la banda supo jugar con los tiempos, echando para atrás el tema en las primeras estrofas, generando expectativa, y rompiendo en el clímax del estribillo. “El último clásico” y “El rey del glam” mantuvieron el concierto en lo más alto antes de que llegara los temas más esperados: “Rock & Roll actitud”, “Feo, fuerte y formal” o la controvertida “La mataré”, que resulta inevitablemente anacrónica por su letra en este siglo XXI.

El cierre no podía ser otro que el “Cadillac solitario”, un tema icónico que acabó de desatar la euforia entre los asistentes. Muchas canciones se quedaron en el tintero, pero resulta inevitable para un artista con la trayectoria y la producción de Loquillo. Había ganas de concierto grande, el del sábado lo fue y sirvió para inaugurar las grandes citas musicales del verano gijonés. Loquillo suma y sigue contando sus visitas a la ciudad por llenos. Ahora, convertido en “rey” de un lenguaje que domina como pocos, el del rock español.

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