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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Objeto de deseo

La Cámara local defiende la FIDMA de codicias ajenas

Asturias tiene tres cámaras de Comercio, a saber, la de Oviedo, la de Avilés y la de Gijón; pero sólo una de ellas no es deficitaria ni tiene deuda acumulada: es la de Gijón, presidida por un señor, Félix Baragaño, educado, de los que no levantan la voz, pero con ideas firmes y buena cintura política para moverse en las procelosas aguas de las administraciones y los entresijos del empresariado, rodeado por un equipo competente. Su llegada a la presidencia de la Cámara gijonesa fue un poco atribulada, con un plenario dividido como las aguas del mar Rojo intervenidas por Moisés. Baragaño supo ser paciente y logró que las aguas se unieran y pacificasen. Las otras dos cámaras tienen menos presupuesto y bastantes menos empleados, pero aún así son deficitarias. ¿Qué detalle diferencia a la que funciona y a las que están hundidas en el pozo de la deuda? Pues la Feria de Muestras, la FIDMA, evento comercial y popular del agosto asturiano. Unos años gana más y otros menos –en este sentido, la pandemia fue un difícil trago que pasar–, pero sus números salen.

Las otras dos intentan realizar lo que llaman una fusión para solucionar sus problemas y compartir los beneficios feriales, pero Baragaño se mantiene firme; nunca se niega a realizar acciones conjuntas, que van en beneficio del empresariado asturiano, mas no pasa por quitarle a Gijón una institución como la FIDMA que es una de las enseñas de la localidad. A todo esto, digamos que la administración tutelante de las cámaras regionales, el Principado de Asturias, con el poco cariño que tiene a esta villa marinera su gobierno, presiona para lograr lo que no sería más que una expropiación a la localidad de una de sus joyas más vistosas desde el punto de vista comercial, económico y hasta turístico. Las entidades camerales de Oviedo y Avilés tendrán que arreglar por el momento sus problemas económicos de otra forma. Mientras, al consistorio gijonés le queda la misión de coadyuvar a los intereses de la ciudad: defender a la Feria de la malsana codicia ajena.

Intentan colocarnos los de Parques y Jardines del Ilustrísimo Ayuntamiento de la localidad que van a ensayar un nuevo método de tratar de las zonas verdes consistente en segar menos para ir "favoreciendo procesos naturales y de ecosistemas más equilibrados y resilientes: como el suelo, agua, flora, fauna o gestión ambiental". Se ahorran unas perras en personal y quedará una guarradilla que afeará los espacios verdes con un aire descuidado. Con tal de ahorrar inventan la pólvora en un momento. Y seguro que el concejal de turno dio su visto bueno cual papanatas: en definitiva, el indisimulable triunfo de la desidia.

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