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Monchu García

Lo bien hecho, bien parece

La apuesta por la calidad en la gestión municipal que marcó los mandatos de Vicente Álvarez Areces

Este sábado quedó inaugurado el paseo gijonés que llevará a partir de ahora el nombre de Vicente Álvarez Areces. Un justo reconocimiento a quien fuera presidente del Principado y alcalde de Gijón. Fue, precisamente, en sus años al frente del Consistorio gijonés cuando se produjeron las mayores transformaciones de la ciudad. Tini no lo hizo solo, en su labor contó con una organización política que siempre supo articular amplias mayorías. La pluralidad de entonces contribuyó a superar divisiones internas e incorporar a sectores sociales y políticos que no estaban en el entorno más próximo al PSOE.

Un tiempo pasado que sirve de esencia y muestra la seña de lo que representa el socialismo gijonés. Aquella ciudad que imaginaron quienes nos precedieron apostó por adaptarse durante las últimas décadas del siglo XX, haciendo de sus calles lugares más acogedores y convirtiéndose en un referente de los servicios públicos y el municipalismo. Ahora, nuestro proyecto pasa por continuar avanzando y no quedarnos en la nostalgia de lo que fuimos tiempo atrás, tanto como organización como ciudad.

Gijón sigue siendo un municipio identificado, tanto por quienes vivimos aquí como por quien nos visitan, con la calidad de vida que le dan sus servicios públicos, la accesibilidad con la que independientemente del territorio en que se viva, la ciudadanía puede relacionarse con la administración, la calidad de sus equipamientos públicos, etcétera. Pero esto no es suficiente. Tras las crisis de los últimos quince años, no nos podemos conformar con lo hecho para afrontar los retos que tenemos por delante. Estas sucesivas crisis económicas, han provocado que numerosas actividades como la industria, el comercio, la hostelería o la construcción se hayan visto afectadas. La incertidumbre ante el futuro se ha instalado en la población y además en estos momentos nos enfrentamos a una alarmante inflación, que como siempre se ceba con las rentas medias y especialmente con las más bajas. No sufre la economía de un país, de una región o de un municipio, sufren las personas que lo habitan. No deshumanicemos el discurso para hacernos más cómoda la descripción de la realidad.

En este contexto, la apuesta por sostener e incrementar calidad con que siempre nos hemos identificado, pasa por organizar y liderar las transformaciones, así como por combatir la falta de oportunidades laborales que sufren los jóvenes de nuestro entorno, la precariedad de quienes si tienen un empleo, pero no una renta suficiente o el envejecimiento de la población. Respecto a esta última cuestión, será imprescindible revisar y ampliar la atención y los cuidados a nuestros mayores. Este sector como todos los relacionados con los servicios a las personas, serán fuente de empleo en el futuro. Pues procuremos que esa fuente tenga calidad. Tampoco nos podemos olvidar de las dificultades de acceso a la vivienda, que sin ser comparable a las grandes urbes de nuestro país, se ha ido convirtiendo en un desafío al que hay que dar respuesta a corto plazo. Gijón tiene oportunidades y buenas condiciones para crear empleo de calidad. Explorémoslas.

El futuro más próximo nos espera y tiene que ser diseñado con la ciudadanía de forma conjunta. En nuestro modelo de ciudad, es esencial que participen de forma activa la ciudadanía, los movimientos sociales y los colectivos de nuestros barrios. Todo ello, con diálogo constante. En este sentido, la dirección que encabezo apuesta por la escucha, tanto fuera como dentro de nuestra organización.

Seamos creativos y asumamos los riesgos como comunidad, nunca de manera individual o de parte, sobre todo cuando sabemos que las consecuencias de esos riesgos, serán colectivas. El difícil tránsito hacia el futuro, siempre será más fácil en compañía. A nadie se le escapa que un pelotón ciclista va más rápido y seguro cuando todos sus integrantes aportan, mientras que si solo lo hacen algunos, el pelotón se parte y hay quien se queda atrás. Nuestro programa debe ser reconocible y compartido. Una noción de lo que debe ser la ciudad que contenga las respuestas a los tiempos actuales y a los que están por venir.

Debemos empeñarnos en transformar la realidad existente para asegurar que las generaciones futuras puedan disfrutar, desarrollarse y crecer en la ciudad que un día nos brindó a nosotros lo mismo. En definitiva, la apuesta es por un Gijón de calidad, calidad en los proyectos y calidad en la gobernanza. Tan importante es lo que se hace como la manera en que se hace. Mi abuelo siempre decía aquello de: «Lo bien hecho, bien parece». Esa es la declaración de intenciones más rotunda. El proyecto de las y los socialistas es y será, sin duda, una apuesta por el fondo y las formas.

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