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Iván Pérez del Río

De querellas y fantasmas

Los últimos episodios en el Partido Popular de Gijón

La semana pasada nos sorprendía un nuevo episodio en la historia del PP gijonés. Resulta que un tal no adscrito presentó una querella criminal contra el presidente del PP en la ciudad, Pablo González, por desvío de dinero del grupo al partido... Parece ser que la querella nace del cariño y de la lealtad incondicional a las siglas, y de que el partido recupere la credibilidad. Bastante curiosa esta manera de querer y de demostrar la lealtad. Más sorprendente si cabe cuando el protagonista de la tal querella es una persona que dio un portazo al PP y se quedó con el acta de concejal como si fuera mérito suyo...

Conviene dar algunas cifras: 300.000, 790.000... La primera cifra corresponde al traspaso de Ciudadanos en el Parlamento regional de Castilla y León, misma operación que la efectuada en Gijón: "Desvío de la asignación parlamentaria al partido". La segunda cifra, corresponde a la misma operación del PSOE castellano y leonés.

En la vida siempre ha habido intrépidos ignorantes e ignorantes intrépidos. Ambos pecan de lo mismo. Más triste es verlo en representantes públicos... La ley orgánica 8/2007 contempla que los recursos económicos de los partidos están constituidos, entre otras cosas, por "las aportaciones que en su caso puedan recibir los grupos parlamentarios [...] y de los grupos de representantes en los órganos de administraciones locales". Fin de la cita. Para el que se atragante leyendo más de una hoja, ¡calma! Está al comienzo de ley, en el artículo 2. En la historia del PP de Gijón ha habido y hay dos modos de proceder totalmente deleznables. El primero, el efectuado contra Pilar Fernández Pardo: una orden caciquil fruto de la envidia y el revanchismo enfermizo bendecido por la sumisión vergonzosa y mediocre de toda una Junta Directiva Regional. El segundo, la difamación, el insulto, las mentiras y el canibalismo más primario.

Es curioso, pero siempre pasa cuando parece que remonta algo el vuelo y cuando la oportunidad de gobernar parece que no está tan lejana. Desde sus orígenes, hay unos fantasmas que siempre están, algunos incluso disfrutando de modo ininterrumpido de cargos públicos. Son fantasmas que nunca han ganado ni una sola elección, que viven reconcomidos en sus fracasos, que gustan de poner a títeres a los que controlar y que tienen una tropa de adeptos dispuestos a torpedear todo. O hay un destierro absoluto de estos fantasmas o el PP de Gijón seguirá renqueando. Valga la aclaración que por destierro no se entiende ningún tipo de institución pública. Luego nos quejamos del Senado que tenemos...

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