Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Iván Pérez del Río

El PP: ser o no ser

"Ser o no ser, esa es la cuestión". Con esta frase comienza el discurso del príncipe Hamlet en la conocida obra de William Shakespeare. Plantea una profunda disyuntiva entre existir o no existir, vivir o morir, estar o no estar. Se puede leer en clave personal y también institucional. El PP en nuestra región y ciudad vive, de nuevo, en este dilema. No ha sido suficiente el experimentar con candidatos sacados de una chispera que resultaron ser más falsos que las cartas de la pitonisa Lola.

Los populares gijoneses llevan una temporada con ciertos sobresaltos. Sin venir a cuento en 2020 sale uno impulsado por un sector del PP para ser candidato a la presidencia, hace dos meses del Pino, candidato a la Alcaldía por IDEAS en 2011, también se lanza y no se vuelve a saber nada más... Recientemente se escucha que Génova está indecisa entre tres nombres. Como si Génova no tuviera mayores preocupaciones en estos momentos...

El PP se juega ser significativo o seguir en el banquillo. Ser significativo va de formar y ser equipo, sin importar que hoy esté uno a la cabeza y mañana posiblemente ese que se cree con más proyección. El banquillo va de un partido en el que abundan los pistoleros solitarios que tocan todos los bandos, que están encantados de haberse conocido, que se pasean por Facebook a lo Kennedy y que se sueñan sustituyendo al cabeza de turno por bendición de la séptima planta, sin dar la cara.

El problema se hace mayor cuando aparecen los conocidos fantasmas. Siempre están ensuciando, en búsqueda de un títere para Gijón, otro para Asturias... Si algo permanece en el PP desde sus inicios hasta hoy son precisamente las personas que más daño le han hecho, y que aún sientan su trasero en la institución de turno que toca. Valen para todo, menos para ganar elecciones...

Un PP con futuro, un PP dispuesto a "ser" no tiene otra alternativa que sumar. De esa suma depende el futuro de los que se gustan a sí mismos, de los actuales líderes, de los que piensan que tienen más proyección que Messi, de los afiliados en general, de los cargos públicos que trabajan a conciencia y en silencio... Los fantasmas están fuera de la operación, solo saben restar y dividir.

Es necesario que el PP celebre su Congreso regional y local que sirva para consolidar. No hay tiempo para estrellas fugaces o para inexpertos que parten de cero. Dirigir un partido y liderar una candidatura requiere experiencia y tiempo. Los Messi sabrán con quién pactan y a quién le venden su futuro...

Compartir el artículo

stats