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Iván Pérez del Río

En la cuerda floja

Parece que en las filas socialistas de Gijón suenan tambores de guerra. Un grupo de afiliados está interesado en solicitar la convocatoria de primarias para elegir a su próximo cabeza de cartel. No es tarea fácil ya que se requiere la firma de más de la mitad de la militancia gijonesa. Esta tarea se complica aún más si la actual dirección no facilita las cosas dando acceso al censo de militantes o estableciendo un protocolo claro.

La oposición está en una situación idéntica. A menos de un año para los comicios, no se sabe quiénes serán los candidatos. Posiblemente ahora se espere a ver los movimientos del PSOE. Conviene recordar que algunos partidos como el PP carecen de autonomía, además de mirar de reojo a los socialistas tienen que estar pendientes de lo que decida "papá" Génova sobre el posible Congreso Regional del PP, después de eso ver quién sale elegido/a o impuesto/a y esperar a que se dé el visto bueno a una convocatoria congresual a nivel local.

Estos días la alcaldesa de Gijón, al ser preguntada por los movimientos internos de su partido, respondió "es Semana Grande". Fantástico modo de afrontar los problemas, la contestación interna y las dudas. La Semana Grande es la disculpa perfecta para muchas cosas, para no responder a lo que no nos interesa o, en el caso de ciertos partidos de la oposición, para hacerse fotos patéticas que tratan de escenificar una unidad falsa que nadie se cree por la abundancia de puñales directos, indirectos, invisibles y totalmente visibles.

Seguramente algunos dirigentes locales piensen que todo está en una especie de "cuerda floja". En realidad, lo único que está en la cuerda floja es Gijón. De lo que menos se habla es de los problemas de Gijón, ningún partido parece tener un proyecto que genere ilusión. A más de uno si se le pregunta sobre su proyecto para Gijón seguro que sale por la tangente diciendo "es Semana Grande...".

Al final terminarán hablando los ciudadanos en las urnas. La única esperanza de algunos partidos es coger la ola a nivel nacional. Primero, no cuentan con la honestidad de los gijoneses y las gijonesas que votarán a aquel partido que haya hecho más por su ciudad –o al menos malo dentro de lo malo–. Segundo, les falta humildad, porque eso del coger buenas olas es solo para los experimentados surfistas, para el resto lo más probable es que terminemos con nuestra cara enterrada en el arenal de San Lorenzo.

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