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Ricardo Gayol

Ricardo Gayol

Abogado

Asturias 2023: ¿es viable un proyecto progresista?

2023 va a ser un año netamente electoral: en primavera las municipales y las autonómicas, y en el otoño, generales. Todo ello puede cambiar el panorama político enormemente.

El primer envite encierra para Asturias una relevancia decisiva. Pues tanto la composición política de los grandes concejos, como el resultado del marco autonómico, van a condicionar las políticas futuras gravemente.

Especialmente, la perspectiva autonómica ofrece un interés singular, puesto que permite incidir frente a la crisis global, con políticas propias que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía asturiana.

A estas alturas, existe un fraccionamiento de las opciones electorales muy determinante, que de mantenerse hará imposible cualquier proyecto con mayoría suficiente para gobernar. El PSOE ahora con 20 diputados lo ha logrado, gracias a la geometría variable. Un método que sirve a veces para salir de apuros, pero nunca para conformar un proyecto político definido.

Y justamente, nuestra región necesita ese objetivo, para superar carencias básicas del modelo de gestión gastado que impulsó su autonomía, pero que ha tocado fondo hace tiempo en la realidad política.

Si la derecha impone su propuesta, desde una mayoría electoral bastante, ya nos atendremos a esa dinámica, bien a la madrileña o a la andaluza, diferentes en el discurso, pero idénticas en el programa neoliberal, que supondrá un retroceso indudable para la región.

Si como dice el presidente cántabro Revilla, Adrián Barbón ganará por mayoría absoluta, también sabremos que habrá un continuismo evidente que mantendrá estancadas las reformas, incluso del estatuto de autonomía. Por eso, sería más atractivo una nueva mayoría progresista plural que se empoderara para formar un nuevo gobierno.

Ello exige que los socialistas obtengan un apoyo razonable, pero también que la izquierda social logre un resultado mejor que la actual suma de IU/Podemos, para que sea imprescindible su concurso para gobernar. Esto solo podría conseguirse con una candidatura unitaria, que aglutine el voto transformador con voluntad de acuerdos. Ahora bien, esa hipótesis parece algo inviable en este momento. La división interna radical en Podemos, incluso ciertas diferencias en IU, aunque menores, no favorecen esa opción necesaria. Entonces, ¿cómo salir de esa encrucijada difícil? Hay dos factores que pueden cambiar esta inercia letal: que el proceso de Sumar de Yolanda Díaz avance bastante para influir totalmente en Asturias antes de la formación de las candidaturas y que alguien aquí lidere in situ la unidad de acción para articular la candidatura conjunta desde el diálogo y la voluntad de inclusión de la diversidad de la izquierda.

Todos conocemos la dificultad de este proyecto, pero su inexistencia provoca una situación muy deficitaria para la pervivencia de un proyecto progresista, que podría lograr objetivos incisivos y saludables. Pero aún es más preocupante qué alternativa sustituiría a esa carencia. Quizá eso pueda impactar de forma contundente a los implicados en el proceso.

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