Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Paco G. Redondo

Málaga rara

Tienen playas con arena y estación intermodal con centro comercial

Pasando unos días de vacaciones en Málaga capital, en el sur mediterráneo de la península, me he encontrado con varias circunstancias significativas, por contraste con nuestro Gijón templado al norte. Dos noticias llamativas esta semana, una que la Airef ya augura un descenso del PIB español para este tercer trimestre del año 2022, que de continuarse en el cuarto nos pondría en recesión antes de lo previsto a finales de este mismo año. Otra que el 90% de las provincias españolas pierden población en el primer semestre de 2022, lo cual podría extrañar superado el covid, pero no tanto si tenemos en cuenta las malas perspectivas económicas en materia de inflación y sueldos, es decir pérdida de capacidad adquisitiva y en productos básicos como alimentación, combustibles, luz o calefacción. Las provincias del noroeste se llevan la peor parte.

En Málaga resulta que, oh sorpresa, las playas urbanas tienen arena. A diferencia de san Lorenzo en Gijón, cuando en pleamar el agua llega hasta el muro y la playa se queda sin arena emergida en más de tres cuartas partes de la ensenada. Allí la Malagueta y la Caleta tienen una longitud de unos 2.200 metros, y el ancho del arenal está en todos ellos en unos 25 metros. Más cosas raras, en tal paseo marítimo comparten ancho los coches, con varios carriles y doble sentido, otro para bicis y patinetes, y otros para peatones. No como en Gijón, donde los progre guays saben en un ancho de 10 carriles, no caben dos para coches, tienen que ser nueve o diez para peatones y uno o mejor ninguno para coches, porque quienes tienen que ir en coche a algún sitio no son personas.

Y son tan extraños estos de Málaga que tienen de hecho una estación intermodal. En la estación de trenes María Zambrano conviven el AVE, metro y cercanías, y enfrente está la estación de autobuses. Y en la propia estación de trenes hay un centro comercial, con firmas tipo Mercadona, Zara, Hipercor, restauración, Yelmo multicines... o sea probablemente se ha construido con colaboración público-privada. ¿Podría hacerse así en Gijón para abaratar costes, o caeríamos en la herejía, si burgueses tienen beneficios? Porque aquí no puede haber pisos ni comercios ni en el "solarón" ni en el antiguo Naval Gijón, si tienen ganancias lo llaman especulación y son perversos; por cierto: ¿usted montaría un negocio para perder dinero? Estos de Málaga deben ser unos fascistas.

Compartir el artículo

stats