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Una vendetta política

Propaganda contra la alcaldesa de Gijón nacida de viejas rencillas

"En tiempo de tribulación no hacer mudanza", sabio consejo del Santo para hacer perdurar una gran organización. Que estamos en una época compleja, de catástrofes sucesivas en los tres últimos años, no cabe duda y, para las incertidumbres, los miedos y las tribulaciones hemos tenido incontables oportunidades; ahora una más.

Gijón, con su estructura modélica de servicios públicos y con la gestión realizada por el actual equipo municipal ha superado con creces estos años de penuria. Se ha defendido el bienestar de la ciudadanía con un enorme esfuerzo en prestaciones y servicios, para paliar las crisis del covid-19, para amparar a los vulnerables, para responder a las consecuencias de la guerra y con muchas iniciativas preventivas, a los imponderables del cambio climático.

No es fácil, en la gestión de estos años disponer desde el municipio de la cantidad y calidad de proyectos de inversión y mejora que hay en funcionamiento actual. Destacaré los 24 millones captados de fondos europeos o los 30, a los que todavía aspira el Municipio. Otras realidades son los 8 millones del proyecto de bajas emisiones de La Calzada, numerosas inversiones en La Camocha, los proyectos de renaturalización del Piles y el Peñafrancia, el plan de movilidad y la ampliación de carriles realizados. Lo son también ejecutorias recién aprobadas como la reducción de la factura en un 60% por el alumbrado inteligente o la bajada del 50% del IBI por incorporación de fotovoltaica entre otros.

Obras tan ansiadas como el intercambiador del humedal o el inicio de la ampliación en Cabueñes, el Centro de Salud de Nuevo Roces o la puesta a punto de la Regasificadora han sido desbloqueadas con la clara implicación de la Alcaldesa que es, en definitiva, quien lidera y coordina ese Equipo de gestión municipal.

En fin, sin eludir insuficiencias a reparar, la ciudad va bien y resulta enormemente atractiva para el turismo, siendo considerada entre las ciudades de mejor calificación para vivir. Broches no desdeñables han sido este año la recuperación de las fiestas de Begoña, coronada por la magnífica noche de fuegos. Diría que Gijón ha recuperado el tono y la tensión perdida en la legislatura pasada inmersa, además, en crisis muy agudas.

Frente a este balance en positivo, un fantasma recorre la agrupación socialista de la ciudad, una nube de agravios e inquinas personales se difunden contra la Alcaldesa con el inusitado objeto de deponerla, por parte de quienes se tienen por compañeros de partido. Algunos miembros de la llamada "vieja guardia", alentados en vagas explicaciones añaden mayores tribulaciones que las que acompañan a la compleja realidad actual. Que si no nació en Gijon, ¡vaya!, como si los socialistas fuéramos chovinistas, tampoco nacieron en Gijón Quini, ni Rato ni Cascos ni Marcelo Palacios por citar los primeros. ¡El que tenga los "ocho apellidos" gijonudos que tire la primera piedra! Que si no me gusta como viste, ¡vaya! Vamos de gustos personales, que si no habla suficientemente con la gente... Toda una descarga emocional con la que, compañeros organizados, abren en canal el cisma en la organización sin ofrecer alternativa segura ni legitimada. Así, han logrado llevar al no debate público una especie de moción de censura a la Alcaldesa.

Una organización democrática como la socialista, está sembrada de opiniones y discrepancias que deben gestionarse a través de los Congresos y reuniones internas. En esta ocasión, sin embargo, las emociones han desbordado el marco regulatorio, con la connivencia o la inefectividad de la Ejecutiva local que se desenvuelve insensible ante este barullo.

Y es chocante que los intereses de quienes lanzan el debate se aireen con estas apreciaciones espurias, pues tras ellas subyacen las aspiraciones de "viejas guardias" por recuperar su influencia en las instituciones, los odios políticos vengativos y tal vez la insatisfacción de las expectativas personales. Y todo ello se reúne en una vendetta, convenientemente divulgada y aplaudida por la oposición. Hay que recordar para la explicación de esta vendetta que muchos de aquellos firmantes de pedigrí estuvieron alineados, precisamente, con quienes perdieron las elecciones frente a la derecha en legislaturas anteriores.

El daño ya se ha comenzado a producir, y conllevará sin duda desánimo e inhibición para los desconcertados votantes socialistas, al llevar a la plaza pública un tema de orden interno, tan confuso y lleno de subjetividades que olvida la razón última de gobernar: la cosa pública, no el interés particular.

La candidata Alcaldesa que fue quien obtuvo más apoyos de la ciudadanía en los últimos años, debiera continuar haciendo realidad el proyecto de ciudad moderna y progresista que encarna. Ella es hoy la alternativa más segura frente a la improvisación y el balance de protección, de rigor en la gestión y de seriedad la avala. Por eso, congratula que, reglamentariamente, Ana González tenga prioridad para presentarse de nuevo como candidata socialista a las elecciones municipales.

¿De verdad creen los promotores de este desaguisado que quien fuera legitimado por la ciudadanía, tiene que serlo ahora, retroactivamente, por la militancia? ¿No invierten los términos? El juego de los votos de censura está iniciado. Por si alguien se interesa por mi opinión, también yo hago público mi apoyo a la Alcaldesa, y mi oposición a firmar la apertura de nuevos procesos de división en el socialismo.

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