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La Nueva España

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In memoriam

Un ejemplo imborrable para mi generación

Autenticidad, nobleza y lealtad fueron atributos de Juan Fernández Baños en estos tiempos de ídolos de barro

Aún sabiendo que ya no va a suceder, todavía miro el teléfono esperando alguna de nuestras constantes llamadas diarias. No, no acepto que te hayas ido tan rápido. ¡Teníamos tantos proyectos en marcha…¡ Me acuerdo como si fuera hoy del día que nos conocimos, en el arranque de nuestro primer curso de la licenciatura en Derecho. Por azares de la vida, nos sentamos tú y yo en la misma fila junto con otro de nuestros grandes amigos Santiago Fernández Lorenzo. Desde ese día de octubre del año 2003 nos volvimos inseparables.

Pertenezco a una generación que idolatra personajes de barro y que no sabe distinguir quienes deberían ser sus ejemplos. Me apena pensar si, por tenerte tan cerca, no fui capaz de manifestarte mi aprecio. Creo haberte transmitido mi amistad. Admiro tu enorme calidad humana, tus consejos, tu autenticidad, tu nobleza, tu lealtad, tu simpatía y tu valentía, sobre todo tu valentía.

¡Anda que no discutimos!, ¡Mira que no eras cabezón! Sé que desde arriba me estarás cuidando como siempre lo has hecho.

Me ayudaste muchísimo, tanto académica y laboralmente, como personalmente. Quiero seguir agradeciéndotelo. Ya en el segundo curso de la licenciatura, teníamos claro que trabajaríamos juntos y que tendríamos un proyecto laboral común. Tu casa de Madrid fue mi primera residencia y recuerdo con mucho cariño tus atenciones.

Pocas personas de nuestra edad poseen tu profundidad jurídica, tu sensatez con múltiples reconocimientos. El primero, el premio al mejor expediente de la Licenciatura con motivo del IV Centenario de la Universidad de Oviedo. Luego vendrían muchísimos más: asesorando a grandes compañías, los arbitrajes, los pleitos, tu tesis inacabada sobre los códigos de conducta, tus artículos jurídicos, tus clases en la Universidad, y tu incondicional apoyo en la creación de una gran compañía jurídica.

En nuestra familia –los Estrada Azcona– eras uno más. Estar a tu lado era signo de seguridad, sobre todo cuando venían mal dadas. Tu amor por España. Tus arraigadas creencias. Te voy a echar mucho de menos querido hermano. Siempre que te comentaba un problema o algún proyecto, sabía que contaba con tu apoyo aún antes de planteártelo.

Seguiré luchando por nuestros ideales y proyectos comunes (de los que hablábamos tanto) y seguiré acordándome de ti cada vez que desarrolle los planes programados: los restaurantes a los que íbamos, los viajes que hacíamos, nuestras ferias taurinas, las visitas a Covadonga, la Feria de Abril o nuestras estancias en la ría del Eo… cómo no acordarme de nuestras partidas de golf, ¡imposible más divertidas!.

Personas como tú nunca se van, porque siempre estaremos recordando todo lo vivido junto a ti. Seguiremos unidos con nuestros proyectos e ilusiones. No te quepa duda de que en mis aciertos te mencionare y recordaré como parte importantísima de ellos.

Hasta siempre, querido hermano. Te llevaré eternamente conmigo. ¡Esto sólo acaba de empezar!

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