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La Nueva España

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Iván Pérez del Río

Realidad de cristal

Sobre la salud mental

Según los últimos datos del INE, en el año 2020, 3.941 personas se suicidaron en nuestro país, 7,4% más que en el año anterior. Se trata del máximo histórico. El suicidio representa en España la principal causa de muerte no natural.

Otro dato alarmante es la incidencia en la población joven. Save the Children ha alertado de que la pandemia ha triplicado el número de trastornos mentales y de conducta entre los menores. El Hospital Sant Joan de Dèu de Barcelona ha pasado de atender cuatro intentos de suicidio semanales de jóvenes a más de 20.

En el caso de Asturias, según los datos publicados por LA NUEVA ESPAÑA la semana pasada, las conductas suicidas en adolescentes pasó de representar el 34% del total de hospitalizaciones antes de la crisis del coronavirus a suponer el 63%. En el caso de conductas autolesivas, del 7% al 52%.

Hablar de suicidio o de ideas suicidas supone hablar de trastorno psiquiátrico, de salud mental. Un error común es quedarnos en la superficie del diagnóstico o pensar solo en causas biológicas, sin profundizar en aspectos como los efectos de determinados entornos, estructuras familiares o situaciones sociales y económicas. Para algunas personas con trastorno mental la realidad se termina convirtiendo en algo tan frágil como un cristal.

El Gobierno del PSOE ha aprobado la primera Ley integral sobre Salud Mental y ha activado el teléfono 024 de atención a personas con pensamientos suicidas. A pesar de los avances, no disponemos de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, no hay coordinación en las respuestas autonómicas, la ratio psiquiátrica es de las más bajas (9,8 por cada 100.000, la media en la UE es 17,2) y somos el único país sin especialidad de psiquiatría infancia/adolescencia.

El colegio juega un papel crucial en cuanto a prevención. Siguiendo la proposición no de Ley presentada por el PSOE, es crucial reforzar la formación de orientadores escolares y docentes, potenciar la colaboración entre centros educativos y atención primaria, reforzar las plantillas de orientadores, etcétera. Cabe mencionar la ingrata sorpresa al observar los abstencionistas: PP, Vox, Foro y UPN.

Asturias es la comunidad con la tasa de suicidio más alta, 12 casos por cada 100.000 habitantes. El consejero de Sanidad anunció que está "ultimando" un Plan de Salud Mental 22-30. A diferencia de otros autonómicos, el actual está centrado en la atención sanitaria. Se olvida de otros sectores clave. Precisamente la OMS recomienda invertir en estrategias multisectoriales.

En nuestra región, sobre este tema, solo un partido de la oposición comentó algo. El PP, "líder" de la oposición, en este asunto también está "out". Más allá de señalar la falta de pediatra en algún municipio, ¿hay alguien encargado del tema sanitario?

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