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Filippo Priore

Por libre

Filippo Priore

Conversaciones en el transporte público

Por ir de menos a más, comenzaré parafraseando a Antonio Machado, sustituyendo una de las estaciones de su reconocido verso, para dejarlo en "el otoño ha venido y nadie sabe cómo ha sido". Porque, aunque no es del todo cierto, pues aún quedan unos pocos días estivos, si los comparamos con el volumen de medidas propuestas por el actual Gobierno, a cuál más ridícula y sin ninguna certeza que puedan ser de utilidad para afrontar esta salvaje crisis económica, que amenaza con dejar en anécdota aquellos hilillos de plastilina con los que los socialistas se mofaban y criticaban al unísono al por aquel entonces, vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Lo de ir unidos ante una tragedia, sea del tipo que sea, económica o medioambiental, aquí no se destila.

¿Pero qué más da? Si según declaraciones de la ministra de Justicia, Llop, afirma que "a veces va en metro y autobús" y escucha a la gente preocupada por la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). No sé a ustedes, pero a mí me viene la escena de "El sexto sentido", cuando el niño con poderes extrasensoriales confiesa: "a veces veo muertos".

Seamos serios y ante todo sinceros con nosotros mismos: en todas esas conversaciones espontáneas que escuchan los usuarios del transporte público (unamos "los relatos cortos de un ascensor"), en cuántas han escuchado ustedes hablar del CGPJ, del cual no se sabe si es más complicado conocer sus siglas o su nombre a pelo.

Quizás es que toda la gente con la que me topo sean votantes contrarios al actual Gobierno, pero yo lo que oigo tiene más que ver con la dichosa inflación (con una subida media por encima del 15% en todos los alimentos) o de la maldita guerra de David contra Goliath, donde nuestra ayuda cuando llega, lo hace en condiciones precarias.

Más cercana a nuestra vida diaria, los asturianos en general y gijoneses en particular, ven cómo mientras el Gobierno se llena los bolsillos a base de impuestos (¿a la clase rica?; ¡Ja! de "y un jamón"), nuestras fiestas populares corren cada vez más peligro debido a las continuas zancadillas que reciben, que no requieren ni del VAR para ser sancionadas con roja directa. Pura casualidad lo del color. Y con el nuevo curso escolar iniciado, aparte de temblar las carteras de muchas familias asturianas, nos ha vuelto a pillar el toro; y muchos directores abogan por retrasar el inicio de la LOMLOE ante el cambio de los libros de texto.

Libros que convendría analizar con lupa. Más que nada porque provocó estupor en plenas celebraciones del Día de Asturias se cantase en pleno acto institucional una canción que alaba la revolución de Asturias en 1934 y con la platea que casi se viene abajo con los aplausos de toda la cúpula de la rosa (Barbón a la cabeza) y en aquellos tiempos de demasiada hoz y martillo como acompañamiento, a una canción que venera un golpe de estado contra la Democracia. Pero cuestionar esto está muy mal visto y habrá que esperar a comprobar cómo lo trata el nuevo material didáctico; que siempre están a tiempo de recuperar "El libro gordo de Petete".

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