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Armando Nosti

Gobierno Frankenstein

A principios de los ochenta, siendo yo director de la segunda oficina del banco en que trabajaba en Pumarín, llegó a Gijón un nuevo director de Agrupación al que precedía fama de meticuloso y buen gestor de personas y de negocio. Yo era un director atípico, por decirlo suavemente, muy joven para lo que por entonces se estilaba, pelo y barba muy largos, gafas de pasta que tapaban lo poco que pelo y barba dejaban a la vista y más bien de torpe aliño indumentario, con el botón de la camisa de arriba sin abrochar y la corbata a media asta. Cuando el nuevo director, del que acabé siendo mucho más que amigo, fue por primera vez a la oficina. hablamos, le presenté un informe con las cifras de negocio y tras examinarlas concienzudamente me dijo: "Impecables, va a ser que el director de Pumarín tiene que tener esas pintas". Según nos dicen los medios de comunicación de los de las banderas al viento, que son casi todos, tenemos un gobierno Frankenstein, en el que unos se pelean con los otros, los otros con los unos y con los otros otros y todos entre ellos. Un sindiós, diría Saza uniformado de guardia civil.

La gestión de la pandemia, de la erupción de La Palma y de las consecuencias de la guerra de Ucrania ha merecido los parabienes de las instituciones internacionales que la han puesto como ejemplo. Se han conseguido fondos de solidaridad europeos en cantidades nunca vistas para rescatar a los ciudadanos, no a los bancos. Se han aprobado más de ciento cincuenta leyes y tomado otras decisiones. Así, a vuela pluma cito algunas, unas pocas. Se ha subido el salario mínimo a 1.050 euros. Los ERTE evitaron el cierre de multitud de empresas. El paro se sitúa por debajo de los tres millones, con tasas récord por lo bajas. La inflación está entre las más bajas de la Unión Europea. Se ha establecido el Ingreso mínimo vital. Se ha mejorado considerablemente la situación de autónomos y servicio doméstico que tendrán derecho al paro. Se han derogado los despidos por baja médica. Está en trámite la ley de la vivienda. Se ha tramitado la ley de la cadena alimentaria. Se ha aumentado la inversión en educación, dependencia e investigación. También en políticas de igualdad y lucha contra la pobreza infantil. Se establece el incremento de las pensiones en función del IPC. Se regula el teletrabajo. Se aprueba la ley de "solo sí es sí". La de la eutanasia. La de salud mental con la creación de un teléfono contra el suicidio. Se aprueba la "ley rider". Se regula y limita la publicidad de casas de apuestas. Se limita el uso y abuso de los teléfonos 902. Se establece un plan de contingencia contra la violencia de género. Se redujeron las tasas universitarias. Se suben los salarios de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Se dan ayudas para familias con hijos enfermos. Se establecen la "tasa Google" e impuestos a los beneficios extraordinarios de las grandes empresas. Se topa el precio del gas. Se garantiza el suministro de agua, luz y gas. Se deroga la ley que protegía a los políticos corruptos. Se establece el bono joven y un plan de alquileres.

Todos y cada uno de estos logros se consiguieron pese a los esfuerzos de Partido Popular, Ciudadanos y Vox por evitarlos para no romper España, mayormente.

Va a ser que este país tiene que tener un gobierno Frankenstein.

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