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Mar Norlander

Crítica / música

Mar Norlander

La audacia de Noelia Rodiles

La pianista asturiana contribuyó a situar a la Sociedad Filarmónica de Gijón entre las mejores programaciones de música de cámara que hay en el país

De las manos de la pianista asturiana Noelia Rodiles tuvimos ocasión de escuchar un combinado en el que se mezclaron piezas muy famosas de Schubert con obras prácticamente olvidadas o desconocidas de autores como Martín Sánchez Allú, Jesús Rueda o Benjamín Orbón. Un magnífico recital que confirmó la buena técnica de la pianista y contribuyó a situar a la Sociedad Filarmónica de Gijón entre las mejores programaciones de música de cámara que tenemos en el país.

Comenzó con la "Sonata para piano op. 1" de Sánchez Allú, una obra rescatada por Rodiles a través de un proyecto de la Fundación Juan March, compuesta en pleno romanticismo (1853), sin embargo, de corte totalmente clásico. Estuvo bien para entrar en calor, pero fue la "Sonata nº 5" de Jesús Rueda la que dejó a los espectadores con la respiración contenida. Compuesta por encargo de Rodiles e inspirada en los "Papillons" de Schumann, aunaba en sus tres movimientos sonoridades de Ravel, Debussy o Poulenc y representaba la ligereza y el caos provocado por el "efecto mariposa". Una gran composición y una interpretación sublime que merece la pena escuchar de nuevo.

Tras la pausa, tiempo de relax y dulzor para escuchar "Seis momentos musicales" de Franz Schubert: composición prodigiosamente inspirada y bien interpretada por la pianista.

Los aplausos dieron lugar a dos propinas: una famosa pieza de "Orfeo et Eurídice" de Gluck y la "Rapsodia asturiana" de Benjamín Orbón, esta última totalmente desconocida y de gran belleza y calidad.

Lo mejor de Noelia Rodiles es saber combinar bien su repertorio para agradar al público con clásicos y descubrir obras olvidadas. Una pianista muy audaz.

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