La política local ha entrado en la convulsión propia de un período preelectoral, con la vista puesta en las urnas que se colocarán el último domingo de mayo para renovar a los 27 concejales de la Corporación, encargados a su vez de la designación del próximo alcalde o alcaldesa. Todos los partidos, sin excepción, bullen estas semanas ante la inminente elaboración de las listas, proceso que siempre genera fricciones internas, y algunos han desvelado ya a sus cabezas de cartel. Quedan por delante cinco meses intensos, con una tensión que previsiblemente irá in crescendo y que dificultará más aún los acuerdos. Por eso, ninguno de los actores implicados debería aprovechar la coyuntura, que forma parte de la normalidad de cualquier sistema democrático, para abandonar sus responsabilidades con los ciudadanos o para tratar de sacar tajada. Los cargos públicos deben ser honestos con su propia función hasta el último minuto en el sillón.

El riesgo de que las crisis internas generen parálisis es mayor, lógicamente, cuando afectan a los partidos que ostentan el poder. En el caso del PSOE, la fractura entre parte del gobierno local, con la Alcaldesa a la cabeza, y la dirección de la formación no ha ido a menos a pesar de que ya han pasado más de dos meses de las primarias para la elección del nuevo candidato, Luis Manuel Flórez, "Floro". Una situación que podría llegar a dañar los intereses de la ciudad, por más que algunos se empeñen en asegurar que un Ayuntamiento se gestiona gracias a los técnicos (frase que denota un enorme cinismo porque, a la inversa, se podría deducir que entonces no hacen falta políticos). En Izquierda Unida, el otro socio del equipo de Ana González, también habrá relevo, aunque parece que se hará de forma más ordenada pese a las discrepancias entre quienes son partidarios de alcanzar acuerdos de coalición con otras fuerzas ideológicamente próximas y quienes son contrarios.

En la otra parte del tablero, el regreso al ruedo local de Carmen Moriyón sitúa a Foro como la primera fuerza del centroderecha que aclara su futuro y mete presión al resto para la elección de un candidato. Procesos que tampoco deberían frenar la necesaria labor de oposición, consistente tanto en fiscalizar al gobierno como en alcanzar ententes. Gijón los necesita para dar pasos hacia adelante. Nada ni nadie puede frenar el progreso colectivo por intereses particulares.