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Eduardo Viñuela

Crítica / Música

Eduardo Viñuela

La voz más lírica del gospel

Bridget Bazile entusiasma con una exhibición de poderío vocal en el teatro Jovellanos

El fin de semana gospel de Gijón cerró el domingo otra exitosa edición con un broche de oro: la voz de Bridget Bazile. Esta estadounidense llegaba al Jovellanos con el único acompañamiento de dos coristas y de Vincent Balse al piano. Ni atisbo de las masas corales que caracterizan al gospel; su voz se bastó y se sobró para llenarlo todo, y su carisma conquistó a un público que venía con ganas de participar y de pasarlo bien toda la tarde.

La voz más lírica del gospel

No en vano, Bazile domina y sabe combinar diferentes registros, y lo demostró desde los primeros compases, arrancando con una voz lírica, limpia y bien colocada que se fue llenando de vibratos y glissandos, adquiriendo diferentes colores. Así, ópera y música negra se daban la mano en una voz capaz de abordar con solvencia cualquier repertorio. El formato intimista se prestaba a que espirituales como "Nobody Knows" o "Deep River" sonaran como baladas, incluso a incursionar fuera del género para versionar "The Prayer", popularizada por Andrea Bocelli y Celine Dion.

Hubo también espacio para patrones de R&B en "Down by the Riverside" o "I'm a Soldier" que se llenaron de palmas y animaron al público. El punto de inflexión llegó con "Rejoice", que empezó con la versión de la pieza de Haendel y derivó al góspel poniendo en pie a todo el respetable y convirtiéndolo en un improvisado coro a tres voces. Ya no hubo vuelta atrás, "Oh Happy Day" y "When the Saints Go Marching In" desataron la fiesta en la recta final del concierto, la temperatura del teatro fue subiendo y las ovaciones fueron ganado intensidad. La despedida fue una balada a modo de propina; "I Am His Child" reestableció la calma y remató un concierto en el que hubo de todo, y todo bueno.

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