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Javier Gómez Cuesta

Palabras con silencios

Javier Gómez Cuesta

Párroco de San Pedro

¡Feliz Navidad!

Por estas fechas, muchos sienten la nostalgia de ser mejores y de habitar un mundo más humano, de luchar contra la pobreza y de tender la mano para ayudar a los necesitados

Es el saludo y el deseo que nos manifestamos estos días. A veces, lo cambiamos por un ¡Felices fiestas!, en abstracto, o ¡Felices Navidades!, en plural. Lo más genuino es el singular: ¡Feliz Navidad! Porque nació como expresión y alusión a un acontecimiento histórico. Es una palabra de la cultura cristiana. Señala la fiesta que, con la paz de Constantino, pudo celebrarse, en la primera mitad del siglo IV, del "Dies Nativitatis Christi". Luego derivaría para nosotros en el día de "Navidad". Así lo reconoce el Diccionario de la RAE: "Navidad: en el mundo cristiano, festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo". Requiere pronunciarla con amor y ternura. Lo exige la misma etimología y la musicalidad de la propia palabra. Es difícil, por no decir imposible, decirla con rencor, odio o malevolencia. Indica el mayor misterio de amor, el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, que por amor quiso compartir nuestra vida. Se hizo niño para expresarnos hasta donde llega su cercanía e intimidad. Ha roto todas las barreras imaginables, ante un niño se nos va el corazón y no hay mayor felicidad que sentir su abrazo y cariño. En ese Niño que nace en la pobreza de un portal se hace verdad que "Dios es Amor".

A lo largo de la historia ha provocado y provoca la mayor oleada de fraternidad y solidaridad. La Navidad manifiesta la fuerza del amor. Por estas fechas muchos sienten la nostalgia de ser mejores y de habitar un mundo más humano, de luchar contra la pobreza y de tender la mano para ayudar a los necesitados. Hasta la violencia y las guerras nos parecen más horribles y hasta blasfemas, porque hemos sido creados para el amor y la paz que no solo son imperativos lógicos sino existenciales.

La Navidad cristiana ha creado una gran obra cultural de literatura, música y arte, haciendo verdad que el amor genera belleza. En la literatura además de la poesía y el género villancico propio y peculiar, tenemos obras de Dickens, Dostoievki, Pardo Bazán, Tolkien, Valle-Inclán...; en óleos hay un museo inmenso y universal de Giotto, El Greco, Botticelli, Fray Angélico, Murillo...; en música tenemos villancicos de múltiples estilos, desde el Noche de Paz hasta los "Peces en el río" y sobre todo la música clásica e inmortal de Bach, Haendel, Rimski Korsakov, Corelli... A lo que hay que añadir el arte popular de los nacimientos o belenes cada vez más imaginativos y en auge. Todo ello hace verdad la Navidad que algunos pretenden desfigurar o disimular. Por un mundo mejor: ¡Feliz Navidad!

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