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Jaime Torner

El "sanchismo" y su divorcio del PSOE

Hace poco tiempo, el presidente de Aragón, Javier Lamban, efectuó unas declaraciones muy sorprendentes al afirmar que "con Javier Fernández al frente le habría ido mejor al país y a mi partido", recordando su gestión de transición en el PSOE hasta ser nombrado Pedro Sánchez como su vigente secretario general. Dicha noticia merece ser comentada:

En primer lugar, para ser nombrado secretario general, Sánchez carecía del necesario apoyo de los "barones" del PSOE y precisó de elecciones primarias entre la militancia socialista; debiendo afianzarse posteriormente en el control y dirección del partido.

En segundo lugar, desde que Sánchez dialoga con ERC para, presuntamente, pacificar el secesionismo catalán, el PSOE presenta una corriente política sumisa al secretario general ("sanchismo") y otra fiel a sus postulados "históricos"; surgiendo diversos "versos sueltos" del partido liderados por Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Javier Lamban (Aragón) y Joaquín Leguina (Madrid). De hecho, los dos primeros han discrepado reiteradamente con firmeza por la derogación o reforma de los delitos de sedición y malversación, mientras Leguina ha sido expulsado del PSOE, teóricamente, por apoyar a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso de Madrid. Simultáneamente, Odón Elorza (diputado socialista) ha declarado su malestar por el escaso debate interno ante semejantes reformas y su previsible "coste electoral".

En tercer lugar, determinados dirigentes históricos del partido (como Alfonso Guerra) no evitan su desapego con el "sanchismo" y añoran al "PSOE de antaño". Esta grieta ideológica afecta las bases del partido porque un 60-70% de los votantes socialistas rechazan derogar o reformar semejantes delitos. Finalmente, otra variable a considerar es el reciente nombramiento de Sánchez como presidente de la Internacional Socialista (integrando 132 partidos políticos del mundo de corte socialista-socialdemócrata) con intereses ajenos a los de España en un marco "progresista globalizado" de dispares beneficiarios.

Dicho lo cual, la actual tendencia política en España podría encaminarse hacia una estructura federal. Sin embargo, el federalismo resulta utópico si carece de un sentido unitario y solidario entre los territorios del Estado; sobre todo si depende de partidos independentistas que actúan "por libre" en su propio beneficio. Ejemplo de ello sería EEUU, donde un ciudadano de Maine o Illinois difiere notablemente de otro Georgia o Texas aunque todos sean leales a su bandera nacional. Personalmente, doy fe de ello por haber vivido mucho tiempo en ambas zonas del país y, aunque percibí una cierta nostalgia del pasado en los antiguos estados confederados sureños, jamás evidencié indicios de secesión.

En definitiva, el "sanchismo" representa un sector del colectivo socialista que parece divorciarse del "PSOE histórico", ligado a una socialdemocracia tradicional europea libre de hipotecas con partidos populistas o secesionistas.

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