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Eloy Méndez

Taza y media

Eloy Méndez

La ovación de San Julián

La prolongada ovación que la iglesia de San Julián de Somió tributó ayer a Romualdo Alvargonzález como remate a las cariñosas palabras que le dedicó su cuñado Ignacio Martínez antes de que la multitud entonara la "Salve Marinera" fue una demostración evidente del cariño y el respeto que siempre le profesó su ciudad. El naviero, exquisito en las formas y sin pliegues en el fondo, mantuvo el estandarte familiar en lo más alto sin las tribulaciones del peso de la historia y se echó a los hombros una empresa que gestionó con devoción y expandió con acierto. Su labor formará pronto parte del enorme baúl de los recuerdos que es la casa de Cimadevilla donde se ubica la sede de la fundación que lleva por nombre su apellido. Imprescindible rincón para saber lo que es Gijón.

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