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Isabel Menéndez Benavente

Tormenta de ideas

Isabel Menéndez Benavente

Gaspar, acuérdate de mi carta

Se han ido las luces, esas que de alguna manera me devolvían cierta alegría, cierta fe en las Navidades, en los reyes, en reunirlos a todos, en estar todo un año ahorrando y preparando porque lo que más me gusta en el mundo es hacer felices, aunque sea un ratín a los demás. Buscar por todo el mundo, las zapatillas agotadas, el color que le va, la muñeca que pide por encima de todas...

Este año les he pedido a los Reyes Magos algo muy muy importante para mí. Uno de ellos, Gaspar, mi maravilloso Gaspar, me ha dicho que ellos siguen siendo magos, para aquellos que tenemos alma de niño. Yo la tengo, pero últimamente se me ha vuelto algo vieja y necesito repararla, darle brillo, volver a ser la que era. Quiero volver a ser yo, esa que mami llamaba mi paxarín, porque no paraba de cantar y bailar, quiero seguir trabajando porque me siento más que agradecida ante cualquier sonrisa de mis pacientes, por esos, que me siento, tan tan querida. Que me escriben cosas preciosas y me recuerdan con ternura. porque para ellos soy de verdad yo. Y quiero dejar atrás esa rabia y esa pena por todas las mentiras, las decepciones, la falta de ayuda, la indiferencia. Eso es lo que quiero dejar atrás. Quiero dejar de creer como creo en los demás, en que me quieran como les pido que me quieran, porque no todo el mundo es como yo. Quiero dejar de poner a todos los demás, todos, por encima, por delante de mí, porque estoy muy muy cansada. Quiero ser libre y disfrutar un poco de una soledad que nunca quise y ahora necesito. Quiero volver a sentirme niña cuando me tiro con ellas en el suelo, aunque me tengan que ayudar, "tata que no puedes", para levantarme. Se lo he pedido especialmente a él, a mi Gaspar, que me ha hecho llorar cuando ha besado la mano de mi niña mayor, que lloraba porque creía que no la iba a reconocer... quiero que esa magia me siga haciendo brillar los ojos, esos que tantas personas dicen que están apagados. Y es que son muchos años soñando con una vida que se me escapa entre los dedos. Supongo que porque he soñado lo imposible, pero por eso les pido a ellos, especialmente a mi Gaspar que me vuelva la risa, la sonrisa aunque llore por dentro, las ganas de ayudar, de acabar mi libro, de aprender inglés, de ir a bailar, de volver a tocar la guitarra, que por Dios me vuelvan los sueños , que no deje de soñar como ahora, porque sé que entonces me iré apagando como la luces de esta casa que hago que brille en navidad. Gaspar, no dejes que me olvide de soñar. Muchas gracias por lo de Paula. Te adoro.

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