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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Palos y malicias

La sentencia del «cascayu» y la reordenación de las líneas del autobús municipal

De todos los argumentos recurrentes de la oposición hacia las decisiones políticas de las formaciones gobernantes es que sus actos son ideológicos. Es tan evidente como ideológicos son los argumentos para oponerse a ellos. El cambio fue una decisión ideológica democrática, pero no ajustada a ley. De esta forma llegó el ya conocido como el palo del «cascayu». Sus señorías han sentenciado que el Plan del Muro es una normativa vigente que ha de ser respetada, cosa que la confundida dama de Carbayonia y su sidecar comunista et alii no supieron evaluar adecuadamente. Sobre todo, no supo el equipo técnico filocomunista del que, torpemente, ahora se ve ya claramente, se rodeó el amortizado concejal Aurelio Martín, cuyas decisiones a lo largo del mandato se cuentan como fracasos, apoyadas por la nefasta figura de una alcaldesa empecinada en apoyar, si no es que hacer suyas, medidas rechazadas por amplias capas de la ciudadanía; algunos de cuyos integrantes se movilizaron y hasta obtuvieron recursos para abonar avales judiciales y llevar aquellas decisiones edilicias a los tribunales. 

El amortizado se carcajeaba y daba por hecho el triunfo consistorial en el pleito del «cascayu». Fue lo contrario, aunque ahora que pintan bastos ya no le importa porque sabe que no seguirá en el machito, como tampoco lo hará su valedora. El señor Barbón tampoco queda muy disgustado, porque estos tropiezos jurídicos hacen su mella en las posiciones de su partido en Gijón y a él, en el fondo, no le gusta que con esta actual directiva haya un alcalde socialista: da la sensación de que él preferiría algo así como un triunfo de la cirujana Moriyón sobre el activista social Floro, especializado en el tratamiento y el remedio de las toxicomanías. Esto parece el mundo al revés, pero el hombrín de Laviana lleva inscrito en el ánimo político su posición socialminera que implica una grave desafección por la primera ciudad de Asturias: este es el más grave inconveniente contra el que se enfrenta tanto el primer secretario socialista local como el candidato Luis Manuel Flórez.

Para añadir un poco más de lío a la vida ciudadana, los autobuses montan un numerito no pequeño. A escasos meses de las elecciones, se deciden a complicar la vida al electorado modificando sus servicios. Renombrarán líneas y modificarán algunos recorridos y ciertas frecuencias. Probablemente, es necesario acomodar algunas situaciones debido a los cambios que se van produciendo en la ciudad, hasta con barrios nuevos de estructura urbana como Nuevo Roces. Pero no se trata de eso. Lo que parece es que la mandamás saliente y adláteres se han propuesto complicar las cosas a su propia formación política hasta el último momento y con malicia: no parar hasta mayo.

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