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Jaime Torner

Las variantes que prolongan la pandemia

La recientemente aparecida variante “Kraken” del covid es considerada como futura predominante a escala mundial, siendo descendiente por mutación de la cepa Ómicron; detectada inicialmente en Singapur, India y EE UU y extendiéndose rápidamente a más de 25 países. Así, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE UU ha registrado un fulminante incremento de incidencia (del 40% al 75%) en su país, pudiendo tipificarse como variante de Covid-23. Además, en el Reino Unido ha surgido la variante Ortro (derivada de la cepa BA.2 de Omicron), representando al poco tiempo el 20% de casos por covid. Analizando dicha información:

En primer lugar, ambas variantes resultan muy contagiosas, aunque su perfil clínico sea parecido al de otras variantes de Ómicron: fiebre, cefalea, congestión nasal, tos, afonía, dolor muscular, fatiga y, ocasionalmente, dificultad respiratoria (disnea) o neumonía.

En segundo lugar, implican menor mortalidad relativa (al censo de población) respecto al covid inicial aunque OMS admite preocupación por su mayor morbilidad absoluta ante la exponencial capacidad de contagio, debut clínico precoz y ocasionales complicaciones.

En tercer lugar, según la revista "Cell" por las mutaciones registradas y su capacidad de penetración celular, disminuirá la inmunidad natural (por contagio) y la inducida (por vacunación), resultando variantes más resistentes a las vacunas.

Dicho lo cual, tras tres años de pandemia y múltiples mutaciones sobre la cepa inicial, el covid-19 parece transformarse en covid-23, de menor mortalidad relativa aunque con inquietante mayor morbilidad absoluta.

Consiguientemente, la estrategia sanitaria debería actualizarse: Así, dado que la política de covid-0 liderada por China ha fracasado en confinar indefinidamente al ciudadano, tampoco sería realista imponer un cierre hermético en las fronteras de la Unión Europea porque lo dificultaría la libre circulación del "espacio Shengen".

Al mismo tiempo, una estrategia basada solamente en la inmunidad de la población, sea natural (por contagio) o inducida (mediante vacunación) tampoco parece válida porque un virus que muta continuamente siempre irá por delante de las vacunas. Además, en su libro "El virus interminable", el profesor Miguel Sebastián vaticina fatiga ciudadana a las vacunas: "Si creen que las ganancias actuales son más bien escasas"; lo cual coincide con una menor adherencia de la población a recibir dosis de refuerzo y precisa disponer de agentes antivirales eficaces para lograr "coexistir con el virus".

En síntesis, tras la variante BF.7 de Omicron (dominante en China), aparecen ahora las variantes Kraken-Ortro implicando otro probable repunte en incidencia de este covid interminable, aunque la cifra oficial de contagios permanezca engañosamente baja (por presunta escasez de "testeos", ante el cansancio ciudadano generado).

La recientemente aparecida variante "Kraken" del covid es considerada como futura predominante a escala mundial, siendo descendiente por mutación de la cepa Ómicron; detectada inicialmente en Singapur, India y EE UU y extendiéndose rápidamente a más de 25 países. Así, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE UU ha registrado un fulminante incremento de incidencia (del 40% al 75%) en su país, pudiendo tipificarse como variante de covid-23. Además, en el Reino Unido ha surgido la variante Ortro (derivada de la cepa BA.2 de Ómicron), representando al poco tiempo el 20% de casos por covid. Analizando dicha información:

En primer lugar, ambas variantes resultan muy contagiosas, aunque su perfil clínico sea parecido al de otras variantes de Ómicron: fiebre, cefalea, congestión nasal, tos, afonía, dolor muscular, fatiga y, ocasionalmente, dificultad respiratoria (disnea) o neumonía.

En segundo lugar, implican menor mortalidad relativa (al censo de población) respecto al covid inicial aunque OMS admite preocupación por su mayor morbilidad absoluta ante la exponencial capacidad de contagio, debut clínico precoz y ocasionales complicaciones.

En tercer lugar, según la revista "Cell" por las mutaciones registradas y su capacidad de penetración celular, disminuirá la inmunidad natural (por contagio) y la inducida (por vacunación), resultando variantes más resistentes a las vacunas. Dicho lo cual, tras tres años de pandemia y múltiples mutaciones sobre la cepa inicial, el covid-19 parece transformarse en covid-23, de menor mortalidad relativa aunque con inquietante mayor morbilidad absoluta.

Consiguientemente, la estrategia sanitaria debería actualizarse: Así, dado que la política de covid-0 liderada por China ha fracasado en confinar indefinidamente al ciudadano, tampoco sería realista imponer un cierre hermético en las fronteras de la Unión Europea porque lo dificultaría la libre circulación del "espacio Shengen". Al mismo tiempo, una estrategia basada solo en la inmunidad de la población, sea natural (por contagio) o inducida (mediante vacunación) tampoco parece válida porque un virus que muta siempre irá por delante de las vacunas. Además, en su libro "El virus interminable", el profesor Miguel Sebastián vaticina fatiga ciudadana a las vacunas: "Si creen que las ganancias actuales son más bien escasas"; lo cual coincide con una menor adherencia de la población a recibir dosis de refuerzo y precisa disponer de agentes antivirales eficaces para "coexistir con el virus".

En síntesis, tras la variante BF.7 de Ómicron (dominante en China), aparecen ahora las variantes Kraken-Ortro implicando otro probable repunte en incidencia de este covid interminable, aunque la cifra oficial de contagios permanezca engañosamente baja.

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