La Capitalidad Cultural, objetivo común

Editorial de Gijón

Editorial de Gijón

Un primer paso corto, aunque necesario para abrir el debate. Así se puede resumir el documento remitido esta semana por el gobierno local al Consejo Sectorial de Cultura con las líneas maestras del proyecto para que Gijón opte a ser Capital Europea de la Cultura en 2031. El texto, avanzado por LA NUEVA ESPAÑA, es una sucesión de propuestas sin desarrollo, pero que sirven para aclarar tres aspectos relevantes sobre los que trabajar en adelante: el estado de los equipamientos de la ciudad, los planes que ya están en marcha y las fortalezas de los eventos que se organizan cada año. Los gestores municipales adelantan además que llevarán a cabo un prolongado proceso de participación ciudadana para perfilar la candidatura. Y advierten de que la idea no será barata, por lo que proponen tirar de financiación privada y de fondos europeos para que pueda cristalizar. Al margen de su contenido, este punto de partida debería ser motivo más que de sobra para la unidad de todas las fuerzas políticas y entidades sociales en torno a un propósito ilusionante.

De las 34 páginas del documento más un anexo, además de las ideas generales, se pueden extraer varias reflexiones a tener en cuenta para el futuro más inmediato. Una de las más interesantes tiene que ver con el Palacio de Revillagigedo. El gobierno local propone sin ambages que este emblemático equipamiento, ubicado en una de las zonas más concurridas y visitadas de la ciudad, pase a manos públicas para optimizar su uso. Es una denuncia implícita de la infrautilización que sufre en la actualidad por parte de la Fundación Cajastur, entidad encargada de su gestión y cuya actividad se ha reducido drásticamente debido a las últimas fusiones bancarias. El Ayuntamiento reconoce también que el Antiguo Instituto, piedra angular de la cultura local, precisa de una urgente y costosa reforma para cambiar su cúpula y mejorar el resto de estancias. Por último, se abre a que la Casa de Rosario de Acuña tenga usos públicos de manera regular.

Estas propuestas y muchas más deberían servir de guía para que la Corporación que surja de las elecciones del próximo 28 de mayo dé la fuerza necesaria que necesita la candidatura de Gijón a Capital Cultural Europea. Un proyecto al que todos los partidos han expresado su respaldo y que debe ser madurado sin prisa, pero sin pausa, en permanente diálogo con las organizaciones dedicadas a la creación, el debate y el conocimiento. Toca ahora coger impulso para iniciar la carrera.