Opinión

Alumnas de primero de bachillerato internacional del IES Jovellanos

El libro y la rosa

La lectura como pilar fundamental para construir identidades

Las historias siempre han formado parte de nuestras vidas. Leídas en páginas o contadas por nuestros seres queridos, se han insertado ya en nuestra memoria. Así iniciamos la aventura de la lectura, largo camino que nos acerca al conocimiento y a la reflexión. Pilar fundamental para construir identidades y elemento imprescindible para analizar el presente y perfilar el futuro.

En la aventura interminable de la lectura, nos toparemos con historias que contribuirán a forjar nuestro carácter. Cada página que giremos, cada palabra que absorbamos nos acercará a la comprensión de la sociedad en que vivimos y sus complejidades. Pues la lectura es un faro en un horizonte lleno de posibilidades infinitas y grandes descubrimientos. A veces fantásticos y magníficos. En ocasiones, triste ejemplo de las más deplorables conductas. Porque leer no es solo placer, sino también un muestrario de la vida y lo que somos capaces de hacer las personas. Tanto en lo malo como en lo bueno.

En estos años de formación es cuando verdaderamente descubrimos el poder del libro y de la palabra. La palabra es más que una forma lingüística a la que se asocia un significado y así se desprende de su presencia en los libros, donde se erige en la clave para desarrollar nuestro pensamiento crítico y capacidad de abstracción. A su vez, la lectura preserva ese espíritu juvenil, curioso y creativo que se desarrolla durante la infancia. Es el lugar donde se abren las puertas hacia los pensamientos y sentimientos más íntimos de un individuo y el conocimiento de su yo. Es, por tanto, una dialéctica para la construcción del ser. Un proceso de cambio que convierte elementos abstractos y ajenos en bloques de construcción de pensamientos y emociones propias que nos dotan para nuestro autoconocimiento y contribuyen al cambio que la sociedad tanta demanda y necesita.

Sin embargo, al estar sumergidos en un mundo dominado por la tecnología, envueltos entre miles de páginas webs de contenido a menudo inane e intranscendente, nuestras conciencias llegan a sufrir cierta zozobra y desorientación. Es ahí donde la lectura es nuestro espacio seguro y lejano del caos digital. Son los libros un recordatorio de que, pese al agitado mundo en el que nos encontramos, siempre nos podremos refugiar en la pureza y la complejidad de un buen libro y la presencia de una rosa, como decía el gran poeta Reiner María Rilke.

Estos son los días de celebración del libro y de la palabra, la fantasía, la defensa de la libertad, la cultura. Días para reivindicar más alto y claro el derecho a dar rienda suelta a la imaginación y poder viajar sin mover los pies del suelo, abrazar el poder de escribir nuestra historia y plasmarla en páginas; contar experiencias literarias y, por encima de todo, del reconocimiento del regalo de la lectura. Pues hasta las experiencias más lejanas y extrañas se pueden convertir en las más profundas y maravillosas con un buen libro y, por qué no, también con la complicidad de una rosa.

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