Opinión

Personas inspiradoras

Supongo, por eso de que no hay muchas certezas, que, en algún momento de nuestra vida académica o incluso profesional, nos hemos encontrado con personas que nos cambian, nos hacen querer ser mejores y nos ayudan a ello.

Yo sí puedo afirmar, y no solo con certeza sino con rotundidad, que he tenido y tengo la inmensa suerte de tener una pequeña lista de gente que, cuando apareció a lo largo de mis estudios o de mis años de trabajo, lo cambiaron todo.

Cuando pido a mi alumnado, docentes el día de mañana, que piensen qué cualidades tenían quienes les habían inspirado a lo largo de su vida académica, suelen salir siempre cosas como: "creía en mí", "actuaba con justicia", "preparaba mucho sus clases", "nos escuchaba" ...y frases similares que ponen de manifiesto algo que creo que podría resumirse en: entrega, cercanía, amor por lo que se hace y confianza en quienes nos rodean.

Por ello, cuando terminan de contarme todo esto, siempre les digo que quiero que se queden con esta idea: transmitid tanta inspiración como os han transmitido. Así de fácil y así de difícil.

Estos días he pensado mucho en esas personas que, a lo largo de todo este recorrido académico y laboral, me han inspirado y siguen haciéndolo. Como he dicho en otras ocasiones, quienes más grandes son, más humildad y más generosidad presentan.

Ciertamente, las luchas de egos siempre me han dado mucha pereza y ahora ya me parecen hasta ridículas, igual que me lo parece la falsa modestia o el escaso reconocimiento hacia las cosas que hacemos bien o que hacen bien otras personas. Todas esas personas inspiradoras de las que hablo lo son también porque no tienen ni egos ni extrañas luchas de poder (mal entendido, claro está) y han sido docentes que trasmitían saber o superiores que han buscado hacer equipo.

Soy consciente de que decir lo que se piensa, ser crítica o plantear cuestiones no es precisamente muy popular cuando te encuentras con esos perfiles egocéntricos y, por desgracia, puede pasarnos factura.

Ocurre lo mismo cuando una se define como una persona ambiciosa; eso es terrible porque las connotaciones que tiene la ambición son peyorativas y si lo dice una mujer aún más. Nos hemos quedado solo con una de las acepciones de la palabra, la que habla de la codicia, pero se nos ha olvidado la que nos habla del deseo o de la aspiración. Creo que esas personas inspiradoras han sido o son ambiciosas, pero en el mejor sentido de la palabra y lo son porque desean hacer cosas mejores, o transmitir ideas que ayuden a que las cosas cambien para bien. Aspiran y desean enseñar, compartir, transmitir…

Cierro con la idea con la que comenzaba: la suerte que he tenido y tengo de contar con esas personas. Hoy, quisiera que mis palabras fuesen para ellas. Porque hay que agradecer mucho a quienes, un día, nos dieron alas y nos ayudaron a volar. Ojalá nuestra ambición nos lleve a aspirar a seguir haciéndolo con quienes tenemos en nuestras aulas.

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