Opinión | Tormenta de ideas

Pan y circo

Y digo yo, a mí qué me importa la dichosa final de la Champions. Tal y como están las cosas, la verdad es que me importa poco. Leo los periódicos y hubo un despliegue de noticias sobre este maravilloso evento. Media España y media Alemania, abarrotando las calles de Londres. Lo más. El mundo se paralizó. Que sí, que lo entiendo, pan y circo. Mientras, está la tercera guerra mundial amenazando, Oriente destrozado y España medio muerta, pues no queda más que entretenerse con algo. Además, así nos olvidamos de que no todos somos iguales ante la ley, que mientras otros pueden ser perdonados por ser terroristas, por prevaricar, por gastar a raudales dinero público en un golpe de estado a lo bestia, son amnistiados porque aquí, al Boss, le apetece para seguir con el culo donde querría dejarlo eternamente. Nos olvidamos de que a nosotros nos persiguen, nos anulan, nos tienen cogidos del cuello para que no se nos ocurra ni opinar, que pagamos cada vez más por todo, que las listas de espera médicas son interminables, que te puedes morir literalmente mientras esperas una operación y que la educación también va "chachi piruli". Así que a lo que iba. Olvidemos, y si no te gusta el fútbol, pues vas y pones la televisión, por ejemplo, y te vas a encontrar en todas las cadenas una versión moderna del "Caso", aquel periódico que de pequeña evitaba ver su portada en los quioscos, porque me parecía horrible.

Pues sí, ahora "zapinear" es un "deja vu". Todo son mujeres desaparecidas, cuerpos descuartizados, padres o madres asesinos, monjas que no quieren serlo. Como en una pesadilla: cadena que sintonizas, cadena en la que te encuentras exactamente lo mismo, una y otra vez en uno y otro programa. Salvo las plataformas, en las que me relajo viendo series que me atrapan, no existe nada interesante en nuestro aparato televisivo, que encima cada vez nos atrapa más porque lo queremos más y más grande. Yo leo. Cada vez más, porque se me olvidan muchas cosas mientras desentraño los misterios de vidas ajenas que no se parecen a la mía y me dejo llevar por ellas. Y hace mucho que mi otro "pan y circo", que era la música, tampoco me sirve, porque estoy muy sensible y me hace llorar. Así que ante este panorama de vida: trabajo, cansancio, hartazgo político, guerras y demás, todo un asco total, no me quedó otra que distraerme un poco con la final. Por lo menos ganó el Madrid, y un poquito de España va algo mejor y hasta vuelvo a sentirme pelín orgullosa de esta que siempre ha sido mi patria. ¿Y si no hubiesen ganado? Pues a seguir leyendo y viendo series. No queda otra.

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