Opinión

San Antonio de Padua vuelve a Gijón

Durante mucho tiempo en Gijón, en el día de San Antonio de Padua, los ganaderos y agricultores celebraban fiesta de San Antonio cada vez más irrelevante. Este año 2024 la Cámara de Comercio de Gijón presenta un programa especialmente atractivo, no solo para los hombres y mujeres del campo, sino también para los ciudadanos que experimentan la carestía de los productos naturales especialmente debido a la agenda 2030 que cuestiona la vida natural y tradicional, y quieren imponer formas de vivir, pensar y alimentarse según los parámetros de la IA. Como se ha comprobado en las elecciones al Parlamento europeo, han demostrado el abandono del campo con políticas negativas ha quedado en evidencia.

En Asturias apenas se ha hablado del campo, por los partidos, excepto Santiago Abascal, que lo hizo con fuerza en el Museo del Pueblo de Asturias: se ha hablado y mucho de la amnistía y la corrupción política que son lo mismo. El programa de este año (2024) es particularmente interesante: talleres artesanales para los escalares, desde el taller de cocina con IPG ternera asturiana, hasta juegos de bolos y tiros con "gomeru" en lugar del móvil. Estabulación y preparación de los animales: exposición de raza Asturiana de los Valles, y otros animales y razas. Especial interés tiene el 44º. concurso regional de Raza Frisona. Mercado maquinaria y ganadera; mercado exterior de productos artesanales.

San Antonio de Padua no fue ni agricultor ni ganadero, como lo fue San Isidro Labrador, cuya fiesta se celebró en Granda con notable éxito. Ni nació en Padua, sino en Lisboa. Era un tipo singular, desde que murió a los 35 años, dos más Jesucristo; se le representa en la Iglesia de los Capuchinos de Gijón como un santo imberbe, con cara de crío. a quien las jóvenes casaderas pedían novio; aún se le invoca para hallar los objetos perdidos. El que sea honrado por los ganaderos y agricultores gijoneses, se puede deber porque en sus recorridos apostólicos por Italia desde Venecia a Rímini, por el mar Adriático; recorrió el sur de Francia y el norte de Italia: llenaba las plazas con su brillante retórica sagrada. Según una leyenda piadosa pero hermosa, cuando la gente no le hacía caso, hablaba a los peces que sacaban sus cabezas del agua para escuchar la hermosa voz de San Antonio, el fiel hijo de San Francisco de Asís, el hermano de todas las criaturas de Nuestra Señor, especialmente el hermano lobo, a quien la Unión Europea ha declarado la guerra. San Antonio de Padua tiene un título muy solvente: doctor de la iglesia católica.

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