Opinión

Impactar positivamente

El miércoles se entregó el II Premio Impacto positivo al alumnado de la Universidad de Oviedo. Esta iniciativa organizada por la Cátedra MediaLab de la Universidad y apoyada por diversas instituciones es el reconocimiento no solo a un magnífico expediente sino también a un compromiso con la sociedad por parte de los y las jóvenes que optan a él.

Mientras estaba en el acto que se celebró en el Paraninfo de la Universidad y escuchaba las intervenciones de las personalidades que estaban allí y del alumno ganador de este año, pensé que cuántas veces desconocemos todo lo bueno que nuestro estudiantado hace más allá de nuestras aulas.

Quienes me leen ya saben que defiendo a la gente joven por muchos motivos. Uno porque son el futuro y debemos darles la oportunidad de demostrar su valía igual que generaciones como la mía lo pidieron en su momento; porque es cierto que hay sectores que pueden dejarse llevar más por modas o por falta de interés ante cuestiones diversas, pero hay también un sector importante de chicos y chicas con compromiso, con conciencia social y con ganas de hacer del mundo un sitio mejor. Por desgracia, este grupo suele hacer menos ruido porque su labor es callada y muchas veces ni siquiera conocida. Así que creo que es de justicia que ponga en valor y se cuente.

El grupo de estudiantes de ayer eran jóvenes que habían creado asociaciones, que colaboraban con otras o que hacían voluntariado; a eso le sumamos magníficos expedientes y, además, un compromiso con la Universidad que se refleja en tareas de representación de estudiantes u otro tipo de colaboración.

Estoy poniendo el ejemplo desde el ámbito universitario, pero, por supuesto, sería extrapolable a Secundaria o a Formación Profesional. Hay mucho talento entre la juventud; talento no solo académico sino personal que, desde mi punto de vista, es aún más importante.

A mí me emociona especialmente ver a personas jóvenes con ese grado de compromiso y de entrega a causas que para otros son tan ajenas, me enorgullece que sean estudiantes de nuestra Universidad, pero creo que también es una llamada para que, como docentes pensemos cuántas cosas hace nuestro alumnado fuera de las aulas.

Es importante que nos hagamos una autocrítica constructiva y pensemos que las aulas, sean las que sean, son espacios de formación, pero también de crecimiento personal y de convivencia. El voluntariado y la implicación con la sociedad deberían ser elementos clave en la formación de cualquier estudiante a lo largo de su trayectoria y deben serlo porque ayuda a conocer el mundo que nos rodea, porque nos da otra perspectiva, porque hace que ordenemos nuestro sistema de valores y, sobre todo, porque contribuye a que crezcamos como personas comprometidas y no ajenas a lo que ocurre a nuestro alrededor.

Enhorabuena al premiado y a todos los chicos y chicas con los que compartimos la mañana de ayer, así como a las instituciones y personas que lo hicieron posible. Sois un ejemplo para seguir generando impacto positivo y para que quienes estamos en las aulas reparemos más en todo lo bueno que hace la gente joven, que también es mucho. Gracias.

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