Opinión

No es por el huevo, es por el fuero

Sobre cuestiones de ética básica y de valores de la ciudadanía

Hace unos años, cuando fui concejal del Ayuntamiento de Gijón, un concejal de Foro no entendía por qué se le cuestionaba y se le impedía cobrar comisiones por asistencia a los consejos de administración. Según él no era por el dinero, sino porque creía que era su derecho y utilizó esta expresión. No era así y aun quejoso, tanto él como los otros miembros del gobierno con liberación (sueldo a cargo del municipio), dejaron de cobrar esas comisiones.

Tengo la conciencia tranquila. Esta es una expresión que suele utilizar quien se siente injustamente tratado o tratada, condenado o condenada, interpelado o interpelada o, como dicen algunos, instado o instada. Viene a significar que quien así se expresa se siente libre de culpa, que no ve mal ni ilógica en sus acciones.

Viene todo esto a cuenta de quien, siendo condenada por usar mal el dinero público, se limita a considerar un error contable que su grupo municipal le pague en lugar de que lo haya hecho el partido. Que considere un error haber pagado cenas, comidas y billetes de uso particular o partidario con dinero municipal. Y es que es cierto que la obtención de dinero para algunas personas es algo primordial y no son capaces de entender que no puede ser de cualquier forma. Para estas personas cobrar un sobresueldo, que le paguen otros lo que tienen que hacer como políticos es lo lógico, normal y justo. Por eso entienden y defienden que es su derecho y que su conciencia está limpia. No pueden comprender dónde está el mal y por qué se les acusa, condena o insta.

Lo que les molesta y les cuesta aceptar es que, además de su visión, está las de quienes lo vemos diferente y para eso está la política y también, cuando hay caso como en esta situación, está la ley y el sistema judicial. Y en el caso de nuestra Alcaldesa, la justicia ya ha hablado y la ha condenado por un mal uso del dinero y ha dejado claro como hechos probados que se aplicaba un sobresueldo de 1.000 euros a mayores de su sueldo con dedicación exclusiva, sus gastos pagados en el ejercicio de su cargo y su coche oficial. Por cierto, es esa presunta dedicación exclusiva de aquel momento, hoy no es así, lo que le permite seguir ganando dinero en su noble oficio, pero eso sí, en el sector privado.

Esa es la opinión judicial, que dice asumir la condenada, pero que cuando lo cuenta, parece que solo es capaz de ver dos palabras en toda la sentencia: error contable. Pero como dije antes, además de la opinión y decisión de la justicia está la valoración política y ahí permítanme que les diga que hay quienes, aunque nadie nos ayude a dar a conocer nuestra visión, tenemos una muy diferente a la de quien está condenada y quienes la acompañan.

No es solo que se pague un sobresueldo desde un sitio u otro, es el hecho de que se pague ese sobresueldo. ¿Hasta dónde llega la avaricia de quien necesita con un sueldo cercano a los 70.000 euros anuales que le paguen las comidas y le den un sobresueldo de 1.000 euros, que en muchos casos el dinero con que tienen que sobrevivir muchas familias? Es cierto que hay profesionales que ganan mucho más dinero que quien se dedica a la política institucional pagada, que no toda lo es, pero es que a nadie le obligan a dedicarse al servicio público de la política. Si el dinero es tu principal objetivo vital, no es este tu sitio. Los sueldos que se pagan son superiores a la media, pero no van a permitir que se colmen las aspiraciones de quien quiere y siente necesitar y sobre todo merecer más, mucho más. Esa necesidad insaciable de algunas personas por el dinero hace que busquen compensaciones en dietas y sobre sueldos como en este caso, o en comisiones ilegales en otros.

Así que dicho todo esto, yo también puedo pensar y decir que "no es por el huevo, es por el fuero". No es quien te paga el sobresueldo, es la falta de ética de quererlo y cobrarlo. Y no es cuestión de conciencia limpia, porque no dudo de que quienes actúan siguiendo al dios dinero creen que todo lo justifica, es cuestión de ética básica y de valores de la ciudadanía que ha y habrá de juzgar esa forma de actuar. Lo otro, lo legal, ya está juzgado y condenado.

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