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Opinión | Nuevas epístolas a "Bilbo"

Exposición, nudo y desenlace

Si tuviera que aplicar, Bilbo, a mi último poemario ("Poemas de cine", BajAmar editores, 2024) las preceptivas literarias al uso, que estructuran las obras en los tres conceptos del título, el primer poema que te anoto sería la exposición, el segundo podría resumir el nudo y el tercero convertirse en el desenlace. Si no te convence la explicación, vas y me ladras.

Mula. El guionista/ aborrece la solemnidad,/ huye de la trascendencia,/ detesta los floripondios de la/ poesía./ El guionista,/ una vieja mula torda picada de/ viruelas,/ se limita a trapichear con los/ pulsos de una existencia/ nada peliculera,/ se contenta con el menudeo/ de una imaginación ramplona.

Missing. Quédate. Basta con estar./ Pegar las pestañas a la tele desde/ el sofá. Pestañear apenas./ Quédate. Basta con estar./ Deambular por los recovecos del/ piso sin ton ni son, al buen tuntún./ Quédate. Basta con estar./ Dotar de sentido al silencio de la/ estancia. Convertirlo en sinfonía y/ pasodoble. /Quédate. Basta con estar./ Salir a la chita callando o tras un/ portazo. Volver siempre con el/ pan bajo el sobaco. Y esperar/ como esperan los perros./ Quédate. Basta con estar./ Asomarse al balcón un momento./ Fisgar la calle. Observar el vuelo/ corto de las palomas que gustan/ posarse en las repisas de las/ ventanas de la fachada frontal/ casi inmensa./ Quédate. Basta con estar./ Renunciar a cualquier proeza./ Claudicar ante todo conato de/ aventura. Consumir las horas con/ la mayor placidez posible. Juntos./ Quédate. Basta con estar./ Soplar las velas cuando/ corresponda. Pagar las facturas a/ tocateja. Carraspear, moquear,/ reír cuando toque. Mejor no llorar./ O sí. Depende./ Quédate. Basta con estar./ Acechar en la misma esquina el/ instante de la escapada última./ Juntos. Preludiar la desaparición/ definitiva. Juntos./ Quédate. Basta con estar.

Border. Qué más quisieras tú:

que las letras que escarbas se enredaran como el musgo fértil entre miles de dedos, vivos o muertos, de manos y pies.

Qué más quisieras tú:

que las palabras que diseñas trepasen como lama húmeda a los sexos resecos hasta dejarlos despellejados, en la encarnadura.

Qué más quisieras tú:

que las frases que trazas resbalaran como el légamo pegajoso por las cavidades de los ojos, de las bocas y de todos los intelectos.

Qué más quisieras tú:

que los versos que pules a navajazo limpio se desparramasen como un cieno blando y cálido por trincheras inhóspitas.

Qué más quisieras tú:

que las estrofas más desaliñadas se columpiasen como el limo rebelde de las rocas más escarpadas.

Qué más quisieras tú:

que los poemas culminantes se deslizaran como el lodo glutinoso hacia abismos transparentes, consuetudinarios.

Qué más quisieras tú, trol maligno, que campas por bosques y redes.

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