Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Gijón inexistente

La penúltima broma, entiéndase la ironía, en la historia de nuestra conexión ferroviaria de "alta velocidad", ha sido un error de bulto en el plan sobre la materia, presentado recientemente por la Unión Europea. Según el cual la infraestructura existente permite ya a los trenes circular a 200 km por hora entre Oviedo y Gijón: ¡átame esa mosca por el rabo! Parafraseando la célebre frase aplicada a Roma, podría decirse que de Bruselas viene lo que a Bruselas va. Así que el responsable de tan ¿inocente? desliz quizá esté más cerca de lo sospechado. Lo próximo será ya eliminar directamente del mapa al principal núcleo urbano de la región, y decimoquinta ciudad más poblada de España.

Intentos sibilinos ya ha habido. ¿Recuerdan cuando, hace no tanto, se inauguró la nueva conexión ferroviaria con Asturias?, los más altos representantes del Estado hicieron el viaje desde Madrid a Oviedo, como si Gijón no existiera y no fuera, de toda la vida, la estación término del trayecto. Tal vez se trató de evitar a los mandatarios el bochornoso espectáculo de recorrer los sesenta kilómetros que separan Pola de Lena de la capital de la Costa Verde a la vertiginosa velocidad de 1 km por minuto; y es que llamar a eso "alta velocidad" es simplemente insultar a la inteligencia. Y que yo recuerde nuestros representantes locales, de uno u otro partido, sin decir ni esta boca es mía por el feo institucional hecho a esta villa.

En el lejano 1852 la entonces reina madre, María Cristina de Borbón, presidió en Gijón, cabecera o término del recorrido según se mirara, el ferrocarril de Langreo, la cuarta línea férrea construida en la península. ¿Alguien imagina que la monarca hubiera orillado a Gijón para inaugurarla en Pinzales, por decir algo? Lo que resultaba inconcebible hace más de siglo y medio, nos parece ahora lo más normal. Prueba de que en todo este tiempo el centralismo provinciano no ha hecho sino agigantarse.

El lema turístico del "Spain is different" podía trasladarse a Asturias al hablar de su conexión con la red de alta velocidad. La verdad del cuento es que, en la línea Madrid-Gijón, hoy por hoy la alta velocidad sólo llega a León. De allí a La Robla los trenes no pasan de los 160 km por hora, y de Pola de Lena a Gijón ya saben la velocidad cuasi decimonónica que alcanzan los convoyes. No pretendo excitar ningún victimismo, añadiendo una afrenta más al memorial de agravios que viene sufriendo nuestra localidad, pero lo mínimo que deberíamos pedir es que no nos tomen más el pelo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents