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Opinión

Quedarse con (todo) lo importante

Curiosa manera esta de empezar. Con un paréntesis en el título, que no tiene otra intención más que la de subrayar que el protagonista de estas líneas va a ser ese "todo". Creo que se nos han olvidado muchas de las cosas que merecen ese calificativo de "importante" y que, sin embargo, han pasado a engordar la larga lista de lo que parece ser insignificante.

La cultura de lo pragmático, del rendimiento (siempre ligado a lo económico), de la exposición en el gran escaparate de internet o del mínimo esfuerzo al que se le une un hedonismo que se disfraza de "Carpe Diem", creo que mal entendido, son el mejor caldo de cultivo para vivir en modo automático creyendo que lo importante es eso.

Es, cuanto menos paradógico, pensar que, en un mundo en el que la conectividad es casi total, las personas cada vez acusan más la soledad, los casos de suicidio aumentan y también la necesidad de asistencia de salud mental. Algo falla. Igual resulta que eso que nos parece tan fundamental no lo es tanto y mucho de lo que dejamos guardado al fondo de un cajón, merece la pena que lo saquemos.

No tenemos mucho tiempo ni para charlar ni para pensar, o, mejor dicho, reflexionar. Parece que no hay hueco ni para la alegría ni para la tristeza ni para el reconocimiento de quiénes somos y de quiénes son los demás.

En mis clases hablo mucho del autoconocimiento como un elemento básico para aprender y para enseñar. Sin un conocimiento profundo, crítico y honesto de quiénes somos y de lo que hacemos, difícilmente podremos adquirir un verdadero compromiso con nuestra labor porque quedará todo en la superficie sin entrar en el fondo que es en donde se encuentran todos los cofres del tesoro.

No seré yo quien menosprecie las preocupaciones y las ocupaciones del día a día, pero me da lástima, incluso de mi misma, cuando me paro a pensar en cuánto tiempo se pierde en cuestiones banales de las que tal vez no nos acordemos al mes siguiente en lugar de saborear los momentos únicos que son los que nos realmente dejan poso.

Tal vez, y hablo en primera persona, haya que parar a pensar en lo importante, pero en "todo" porque lo que dejamos será, casi con total seguridad, lo único que nos quedará al final.

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