Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Palabras con silencios

Rosalía: epifanía o espectáculo

No habíamos superado el shock que nos produjo la película "Los domingos" de la cineasta vasca Alauda Ruiz de Azua, Concha de Oro 2025, por el tema y su magistral realización, en la que nos cuenta la vocación a monja de clausura de una joven, Ainara, y el conflicto que se entabla en su familia por esa decisión, narrándola con gran respeto, siendo la fe y, nada menos, que la vocación religiosa una cuestión tan controvertida en esta sociedad no solo secularizada sino descristianizada, (a lo mejor no tanto como dice y pregona), cuando aparece el revuelo de "Lux" (encima, en latín), el último disco de la catalana Rosalía. Emociona por igual a jóvenes y mayores, creyentes y no creyentes, con su 18 canciones cuajadas de "humus religioso" e inspiradas después de leer a místicas y místicos: Teresa de Jesús, Santa Rosa de Lima, Hildegarda de Bingen, San Juan de la Cruz, Simone Weil de quien toma la frase "el amor no es consuelo, es luz", porque son los místicos los que mejor captan y beben en la fuente " que mana y corre" del amor "aunque es de noche", versos del poeta de Fontiveros que, con preciosa voz, a lo flamenco, canta Rosalía.

El tsunami religioso-cultural que "Lux" ha despertado anuncia, para algunos, un renacer espiritual después de décadas de soportar una "cultura del cansancio (Byung-Chul Han), líquida (Bauman), del vacío (Lipowetshy) y relativista (Benedicto XVI) en esta Europa cansada de consumir con opulencia, huérfana de sus orígenes, con el alma vagando en un sehol sin perspectivas de sentido porque quiere echar a Dios y a su evangelio de lo público y ningunear la dimensión espiritual esencial en el ser humano. La cantante, "sin miedo al fracaso", en lenguaje musical que emociona, está diciendo que el ser humano por serlo, tuvo, tiene y tendrá sed de luz, de belleza y de sentido. Ella, sin bautizar, pero rebosando hondura espiritual que le hace exclamar que "Existe un vacío que el mundo no puede llenar, que puede ser el espacio de Dios, él el único que puede llenar" se ha convertido y es considerada como el símbolo de un posible retorno de la generación "Z" a lo religioso, a lo sagrado.

Un fenómeno tan sorprendente como este ha provocado enseguida diversas reacciones. La izquierda radical, uniéndose al independentismo por no cantar en catalán aún cantando con la escolanía de Montserrat, la tacha de conservadora y católica. Los católicos tradicionales la acusan, por la forma de vestir con la que se presenta y los símbolos que utiliza, entre ellos el rosario, como irreverente y de escaso fondo de verdad. Los más audaces, quieren ver en el Lux de Rosalía, una vuelta de los jóvenes a lo sagrado, cansados de tanta superficialidad. No es fácil hacer un pronóstico ni una exégesis. ¿Es un signo de nuevos tiempos? ¡Ojalá! El tiempo lo dirá.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents