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Apertura del ciclo electoral: los territorios en danza

Sí, se acabó la tregua electoral. El 21 de diciembre Extremadura inicia el proceso. María Guardiola, que había cometido la bravata de negarse a pactar con Vox, tuvo que desdecirse en pocos días para asumir un gobierno de coalición, que encima duró poco tiempo, debido a la cuestión migratoria, aunque el PP ha avanzado casi nada en la acogida de inmigrantes, precisamente porque sabe que Vox mantiene una línea dura que les va a condicionar en todo momento. Pero la imposibilidad de aprobar los Presupuestos regionales es lo que finalmente ha decidido a la Presidenta a ir a las urnas, pensando que alcanzará un resultado suficiente para poder gobernar en solitario.

Sin embargo, el panorama electoral no está tan claro. Quizás en Extremadura soplen buenos vientos para Guardiola, pero el estado general no es tan fiable.

Castilla y León, que será la siguiente en razón del calendario, si no surgen otros elementos excepcionales, padece una crisis de credibilidad respecto al actual gobierno, pues la experiencia de los incendios ha dejado en evidencia la gestión de Mañueco, cuestionado por graves faltas de previsión y de planificación, muy costosos para su comunidad, por más que se trate de un territorio muy conservador y que sea difícil articular una alternativa política al conjunto PP-Vox.

Veremos además si Aragón se decide también a pasar por las urnas, al verse sin Presupuestos y tener sed de mayoría absoluta popular. Mas no parece sencillo que pueda prescindir de Vox, y ese es un problema muy general de los diferentes comicios.

Andalucía por ello no quiere adelantar elecciones e iremos a junio para cumplir el mandato. Siempre se pensó que Moreno Bonilla tendría cierta facilidad para repetir mayoría absoluta, pero el gran escándalo sanitario de los cribados le ha puesto las encuestas patas arriba, y ahora crece el temor de no alcanzarla o de tener que contar con Vox, lo que modifica la hoja de ruta de Bonilla, que pretende ser el moderado de las derechas patrias para contrapesar a los trumpistas del PP. Pero no seamos ingenuos, Juanma Moreno ya mostró su escasa pericia en la gestión de las políticas sociales en su etapa de Secretario de Estado de Servicios Sociales en el primer gobierno Rajoy, donde por ejemplo rebajó al máximo la aplicación de la Ley de Dependencia que sucumbió prácticamente en sus manos, bajo el mando de Ana Mato, memorable en sus disparates.

Nos queda saber lo que ocurrirá en la Comunidad Valenciana , tras la tan deseada dimisión de Carlos Mazón, porque ahora dependerá nuevamente de Vox la posibilidad de formar gobierno, para lo que el PP volverá a degradar su programa político en aspectos básicos para la sostenibilidad social, ecológica y democrática de una comunidad tan relevante en el Estado Español.

De todas formas, será interesante observar estos vaivenes territoriales, donde de un lado se examinan los dos modelos del PP: gobiernos comisión de festejos o laboratorios del capitalismo más ultra, y en los que el PSOE se va a jugar también la validez de la apuesta de Sánchez de sacar a algunos de sus Ministros a escena para recuperar poder territorial, algo que no se sabe si cuajará adecuadamente, pero que como opción arriesgada merece atención.

Finalmente, existe la duda de que Pedro Sánchez abra con las generales el calendario de 2027, pero no lo creo probable, por lo que en su conjunto la movida territorial precederá al cierre de legislatura, donde ahí sí, la izquierda se jugará el todo por el todo para mantener el gobierno de progreso, como única salida a la derechización reinante.

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