Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

En el ojo del huracán

La UCO ha señalado esta vez al exescretario socialista Santos Cerdán como supuesto enlace entre constructoras y el Ministerio de Transportes durante la era de José Luis Ábalos, que lo había precedido al frente del núcleo de poder del partido. Una figura intermedia, capaz de gestionar mordidas, desbloquear pagos y, en general, lubricar los engranajes. La historia de este hombre dizque discreto parece marcada en los últimos tiempos por esos giros dramáticos que de vez en cuando imprime la política y que nos llevan a pensar que todo lo que se decía de su forma de actuar era cuando menos invención de quienes presumían de conocerlo bien. No digo ya Pedro Sánchez, compañero de viaje en el Peugeot con el que recorrió España y que le encomendó por su fiabilidad pactos imposibles y la extinción de más de un incendio.

El resultado, por ahora, son centenares de millones en licitaciones bajo sospecha, decenas de miles de euros en gastos particulares, y un estilo de vida que los investigadores ven "incompatible" con la nómina de un servidor público. Detrás de todo ello se halla ese subgénero torrentiano inherente al "caso Koldo"; en esta ocasión, el personaje secundario de la tragicomedia es la mujer de Cerdán, que aparece en conversaciones internas de la trama como clienta distinguida de El Corte Inglés, no porque la UCO tenga una predilección por investigar los hábitos comerciales sino porque las sucesivas compras forman parte del alto tren de vida relacionado con los supuestos cobros de comisiones. A eso hay que sumar alquileres, familiares en nómina, etcétera.

Pedro Sánchez no figura en el sumario pero nadie puede negar que siendo Cerdán hombre de su máxima confianza, operador en la sombra, igual que lo fue Ábalos, el flanco que se abre es peligroso incluso para un genio del escapismo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents