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Un plan para la Laboral

La entrega y el compromiso de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad Laboral que lidera Manuel Nevares sigue dando sus frutos. Ya no sólo porque cada día avanzan en sumar adeptos al objetivo de conseguir ante la Unesco la declaración como Patrimonio de la Humanidad, también porque con sus justas reivindicaciones están logrando que, poco a poco, las administraciones públicas, local y regional, vayan sacando del olvido al complejo de Luis Moya, joya arquitectónica y el mayor edificio de toda España. Ahora, acaban de arrancar el compromiso del gobierno local, según palabras de la vicealcaldesa, de destinar alrededor de los tres millones de euros para recuperar las piscinas y pistas polideportivas. Una actuación que impulsará también el objetivo principal que es esa distinción mundial que hace poco logró la cultura sidrera.

Recuperar este espacio que durante años fue punto de encuentro de los gijoneses, hasta que se fue deteriorando en la última década del pasado siglo, ayudará a revitalizar el entorno. De la misma manera que la reapertura de la iglesia supondrá un nuevo aliciente para los miles de visitantes que recibe la Universidad Laboral. Reapertura que, por otro lado, ha tardado mucho más de lo deseado por una dudosa planificación desde la consejería de Cultura. Para evitar un nuevo tropiezo se hace necesario establecer una hoja de ruta de actuaciones en los alrededores del complejo y también dentro del propio edificio, toda vez que algunos espacios dependen del Ayuntamiento y otros del Principado de Asturias. No parece buena idea que cada uno vaya por libre, sino de la mano y con la guía de los propios antiguos alumnos.

Las actuaciones no debería detenerse en las piscinas o la iglesia, pues ahí siguen otros espacios como la Casa de la Maqueta, que cualquier día aparecerá derruida por culpa del olvido. Hay margen para que la Universidad Laboral llegue en perfecto estado de revista a su examen ante la Unesco, pero no sobra el tiempo. Un plan detallado, con plazos e inversión, resulta imprescindible.

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