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Sí. Condenado

Todo está más que preparado. Tenían las estrategias listas para las distintas sentencias. No es casualidad que el fiscal general del Estado (sobre quien Sánchez dijo que "depende de él"), el delincuente que filtró una negociación entre un ciudadano y la Fiscalía, y que posteriormente emitió una nota de prensa en la que vulneró la confidencialidad del susodicho, la protección de datos, etc., ese que, ¡oh, sorpresa!, era novio de Ayuso, la enemiga acérrima del gobierno, especialmente del número uno, con quien mantiene una lucha constante, ha sido condenado. Pero si hubiera salido absuelto, habrían sacado otro mantra: "hay que ver lo terrible del fango, de los pseudomedios de comunicación, nuestro ínclito y honrado fiscal general". Y en el caso de salir culpable (la realidad), lo más fácil es soltar lo que todos tenían en mente: un "golpe de Estado judicial", del mismo tribunal (obsérvese la incoherencia) al que no acusaron de nada y al que, es más, aplaudieron desde el progresismo cuando condenó el caso Gürtel (que no la financiación del Partido Popular) como lo más corrupto del universo. Y ahora véase lo que proclaman a gritos: "Los jueces no son parciales, están todos en la fachosfera, y tenemos que lanzar a los antifascistas a la calle". Reunir a los fiscales del "régimen" para que muestren públicamente su total disconformidad con el fallo del Tribunal Superior de Justicia. Y así van preparando también las próximas condenas. Está en juego la familia del "boss" y hay que ir calentando las manifas. Esto es lo que llaman "lawfare", ese término que el Gobierno ha adoptado como mantra.

Pienso en lo que el otro día escuché a un importantísimo miembro del PNV, diciendo que ellos apoyaron la moción de censura por la corrupción del PP cuando Rajoy, pero, al ser preguntado por posibles interacciones con la trama corrupta del PSOE, no arquean ni una ceja, cuando están viendo y viviendo en directo la putrefacción de un gobierno que no nos merecemos. Porque, ¿saben?, todos los que apoyan al gobierno (a quienes, en teoría, les da urticaria cualquier tipo de corrupción) ahora la tragan entera sin que se les dé una mínima arcada. Que lo importante es seguir en la "casta". Pues nada. No sé si lo entendemos, pero esto va de: "tú corrompes, yo no". Les juro que, si me dicen hace unos años que iba a vivir esto, habría pensado que era una pesadilla imposible. Y, sobre todo, me preguntaría, como hago ahora: ¿y qué hace la mayoría silenciosa, la que no sale a la calle? Yo... No lo sé.

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