Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Ucrania y Unión Europea

Sigue la polémica en torno a Ucrania oriental y el presunto ultimátum que le ha dado la administración norteamericana Trump, única superpotencia militar actual, para aceptar su plan de paz este jueves 27 que, a falta de detalles por conocer, parece proclive a la Rusia invasora del dictador Putin tras tres años de guerra masiva y cruel. El territorio de la actual Ucrania corresponde históricamente al Rus -reino- eslavo oriental. Como Polonia, al estar entre gigantes (imperio Austrohúngaro e imperio de los zares), sus fronteras se han diluido según épocas. Cuando estuve en Odesa y Zaporizia, ciudad de los cosacos, en 2017 apenas noté diferencia entre las palabras en ruso o en ucraniano. Los nacionalismos agresivos han sido el cáncer bélico de la Europa del siglo XX.

Por ello tras el fin de la II Guerra Mundial devastadora y desde 1957 la CEE (hoy UE), pretende sustituir la discordia y la destrucción por la libertad y la prosperidad en base a la cooperación solidaria. Al ser de hecho Crimea, Donetsk y Lugansk de gran mayoría rusa, pero haber invadido además Rusia otras regiones orientales de mayoría ucraniana con importante población rusa, la situación se complica al querer ambas naciones el territorio y recursos solo para sí. La cuestión es qué pinta nuestra UE en Europa oriental, gigante comercial pero enano militar, si bien su ayuda a Ucrania invadida ha contribuido a mantener la resistencia frente a los invasores más fuertes. Necesitamos una política exterior útil.

Si a Rusia le dan todos los territorios ocupados por la fuerza, se está premiando al agresor, muy mal precedente si China quiere invadir Taiwan o Marruecos a Ceuta, Melilla y Canarias. La debilidad de las democracias liberales en 1938 facilitó el pacto entre los nacionalsocialistas racistas de la Alemania de Hitler, y los socialistas marxistas imperialistas de la URSS de Stalin, que en agosto de 1939 se repartieron Polonia y las Bálticas. Si la guerra se eterniza salimos perdiendo todos los europeos, sobre todo los beligerantes, en lo comercial y económico, nos interesa pues una paz justa y para ello hay que frenar los nacionalismos agresivos. En España además los tenemos en el País Vasco y Cataluña, como carlistas de izquierdas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents