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Opinión | El disfraz de las mentiras

Cuando tú eres el cuñao

Si hubiera sido el sábado habríamos decidido cómo gestionar la situación de Jordy Caicedo en el próximo mercado de invierno, hubiéramos analizado las lágrimas de Dani Queipo y alguien (quizá yo) repetiría que la ejemplar afición sportinguista ha demostrado a lo largo de los años que tiene comportamientos bastante lamentables con los jugadores propios. Sobre todo cuando son jóvenes y de la cantera.

Pero fue el jueves, así que nos tuvimos que limitar a rememorar tiempos pasados en los que nos unía esa amistad inquebrantable que se forja en la infancia, se mantiene en la adolescencia en la que compartes muchas primeras veces, y va separando la vida a la que te asomas después. "Seguro que esta historia te suena" fue el título que eligió el poeta Karmelo Iribarren para recopilar en un volumen toda su proyección poética y ese título me viene muy bien para contar que el jueves nos volvimos a reunir los viejos amigos del colegio, que nos entró la melancolía y nos pusimos a recordar las mismas historias que cada año suenan más lejanas y menos certeras. Hubo tiempo para hablar de los que ya no están y para arreglar el mundo. Discutimos acerca de los motores de combustión y su efecto en el cambio climático; no faltó la presa del Gran Renacimiento en Etiopía y los problemas que el uso del agua del Nilo pueden derivar en nuestra Europa. Por supuesto, en nuestra conversación de estrategas internacionales, surgió el tema del carguero chino que recientemente abrió una ruta comercial por el Ártico y logró hacer en 20 días lo que tradicionalmente se hacía en 50. Esto nos dio pie para debatir (otra vez) sobre los efectos del cambio climático, aunque no faltaron voces que lo negaban.

No se crean ustedes que nos limitamos a cuestiones de geopolítica mundial, nuestros conocimientos pasaron a dirimir cuándo debía Pedro Sánchez convocar elecciones, si Rufián quería lo mejor para su país y lo peor para el país que engloba a su país, o si ya os dije yo que Feijoo no iba a ser capaz de articular la palabra "Anatomía".

Y por supuesto nos fuimos acercando a lo local y a lo mal que conduce todo el mundo y a que los ciclistas se saltan las normas de circulación, y a que es imposible que en la calle Balmes puedan circular dos coches a la vez. Salieron, cómo no, los robos en los chalets de Somió y alrededores y alguien (quizá fui yo) apuntó que en la anterior legislatura la culpa era de que no había cámaras y en esta es de que hay ladrones.

Nos despedimos deseándonos paciencia ante las discusiones de "cuñaos" de las celebraciones y yo pensé en ese poema de Karmelo que tanto me gusta y que se titula "Domingo, tarde" y que en tres versos lo concentra todo: "Qué hago // mirando la lluvia// si no llueve."

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