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El debate de la mujer en la Iglesia

Se activa el debate sobre la misión de la mujer en la Iglesia. Con Francisco se dieron pasos notables. Fue una de las cuestiones en las que él se empeñó. Nombró mujeres para puestos de alta responsabilidad en el gobierno de la Iglesia. Uno de los más importantes, poco antes de morir, el de la religiosa franciscana Raffaella Petrini como gobernadora del Estado Vaticano. Antes había elegido a la religiosa de la Consolata, Simona Bambrilla, Prefecta del Dicasterio para los Institutos de la vida religiosa. A la francesa Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo… Y no solo eso, sino que para el Sínodo de la Sinodalidad, antes solamente de obispos, nombró sinodales, nada menos que a 84 mujeres. Algo insólito que despertó descalificaciones en los cardenales y fieles más ultraconservadores.

Pero queda pendiente y siguen reclamando sectores de mujeres, teólogas y colaboradoras, el acceso también a los ministerios ordenados del diaconado y del presbiterado. Lo del diaconado, que parecía más viable, fue uno de los temas tratados en el Sínodo de la Sinodalidad realizado en dos sesiones, en octubre del 2023 y del 2024. En el "Informe- Síntesis" publicado al finalizar la 1ª sesión, se reconoció que en la Asamblea Sinodal se habían manifestado 4 posturas diferentes con relación al ministerio diaconal de las mujeres: inaceptable por ir en contra de la Tradición; sí, se restauraría así la práctica de la iglesia primitiva; es adecuado y necesario para los signos de los tiempos, fiel a la Tradición y dará vitalidad y energía a la Iglesia; y, la cuarta, los que creen que generaría una peligrosa confusión antropológica en el binomio Cristo-esposo, Iglesia-esposa.

En la segunda sesión de 2024 no a se avanzó gran cosa. En el Documento Final, después de un gran elogio del trabajo de las mujeres en la Iglesia, se alega que "sigue abierta la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal y es necesario proseguir en su discernimiento…". Se nombró una segunda comisión específica para esta investigación. Fue entonces un jarro de agua fría para muchos de sus colectivos de religiosas y seglares.

Con la muerte de Francisco, las comisiones del Sínodo siguieron su trabajo, aunque en un segundo plano, esperando la atención del nuevo León XIV. Presidida por un cardenal y compuesta por diez miembros, hombres y mujeres, la del diaconado acaba de presentar su resultado. ¡Un jarro de agua helada! No se ha logrado el consenso. La postura doctrinal, mayoritaria, sostiene que el diaconado femenino no ha sido sacramental, sino solo para ejercer servicios no sacramentales. Esto ha relativizado la de los que creen que con los datos existentes podría darse el paso a la ordenación de mujeres. La cuestión es delicada por ser parte esencial del sacramento del orden que pertenece a la sucesión apostólica y constitutiva de la Iglesia. Por lo tanto, según los estudios teológicos, intocable. Continuará el esclarecimiento.

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