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¡Bomberos presentes!

Bomberos de Gijón tuvo en el cuartel de Roces a dos entrañables mascotas que formaron parte emocional de la plantilla. “Areces” el gato que colonizó el barrio donde naciera Alfonso Camín Meana, poeta y periodista orgulloso de las campanas de la iglesia San Julián, donde curiosamente custodian al patrón de Bomberos.

Esa imagen de San Juan de Dios acompañó durante décadas al centenario Cuerpo de Bomberos de Gijón en el pórtico del cuartel original de la calle Hermanos Felgueroso.

La otra mascota fue “Beltza”, cachorra trasladada por una unidad motorizada de la Policía Nacional al parque de Bomberos. Desde el principio, la perrita tuvo de único dueño a José Antonio Regueiro, pese a los noventa bomberos que ella conocía uno a uno.   

José Antonio Regueiro ha sido uno de los bomberos fallecidos en acto de servicio, diciembre del año 2005, junto al cabo José Ramón Bulnes. El dolor vivido por toda la plantilla de funcionarios solo es descriptible en las imágenes luctuosas de esas fechas. “Beltza”, su inseparable compañera, prohijada tras su orfandad por otro bombero, pacto (de tierra y cielo) que consolaba a la perrita “Beltza”, ´negra´ en lenguaje vasco.

El cabo José Ramón Bulnes y el bombero José Antonio Regueiro representaron dos generaciones de profesionales, oficio en el más puro estilo de la profesión.

Regueiro se incorpora al Servicio de Extinción justo cuando se programa el Centenario del Cuerpo de Bomberos (1989), mientras que el cabo Bulnes llevaba tres décadas, ese día fatal en que su camión volcaba cuando acudían a extinguir una vivienda en llamas, en la parroquia de Fano. El terreno húmedo no aguantó el peso del camión a su paso por caminos angostos.

La generación del cabo Bulnes fue el origen de aguerridos, valientes y entregados bomberos que reclutara el concejal Velasco cuando se propuso crear una brigada (1890) reclutando albañiles y empleos similares. José Ramón Bulnes, además de bombero y excelente albañil era todo música, su talento natural a cantar y alegrar en tiempo de ocio.

El joven Regueiro representaba a las nuevas generaciones de bomberos, gran parte titulados universitarios. “Regue” era profesor y tenía un currículo deportivo envidiable con sendos campeonatos de España en piragüismo K-1, K-2 y K-4; un tercer puesto en el campeonato Mundial K-4, 500 celebrado en Múnich; semifinalista en el mundial junior de Roma. Se incorpora a la selección española de piragüismo entre 1983 a 1988. Posteriormente al atletismo en su club de Corvera, Avilés. 

El cariño, respeto y su inolvidable presencia se concreta en el homenaje anual que rinden sus compañeros cada mes de diciembre. Ellos representan a todos los bomberos que nos dejaron, que la enfermedad con una profesión de alto riesgo pasa factura.

Ante el inminente inicio de obras del nuevo parque de bomberos de Gijón, sería oportuno que el hito y placa homenaje a Bulnes y Regueiro, una roca a la entrada, se traslade a la nueva ubicación en compañía de sendas estatuas, incorporando a las entrañables mascotas símbolo de los servicios de rescate animal que con tanta profesionalidad hacen nuestros bomberos. A todos los bomberos ausentes: ¡Presentes! 

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