Opinión
Recuperar el sentido de la Navidad
En los días previos a la pasada Navidad de 2024, el escritor Pérez Reverte publicó en su cuenta X una crítica que levantó polvareda y debate, a propósito de la felicitación de estos días navideños: "Ya tenemos en España nueva celebración alternativa para quienes rechazan decir ‘Feliz Navidad’: ‘Feliz solsticio de invierno’. Y es que hace falta ser gilipoyas. O sea, muy de aquí’", fraseó el reconocido escritor. Es fácil suponer quiénes salieron airadamente en su contra. A él no le faltaron respuestas.
De sobra es sabido que el origen de la fiesta del solsticio de invierno está en la cultura celta que celebraba el fin de la oscuridad y el renacimiento de la luz y que acogieron los romanos con la festejo del "sol invictus". En el fondo está la intuición de que estamos llamados a la luz. Como la luz que se busca es la que ilumina el misterio y el sentido de la vida, no encontró muchas dificultades, sucederla el acontecimiento histórico del nacimiento de Jesús de Nazaret, el Mesías profetizado desde siglos.
Lo que no se puede negar es que la Navidad cristiana ha despertado y generado el mayor movimiento de humanidad, solidaridad, fraternidad y lucha por la paz que ha habido en la historia y que se mantenido a lo largo de los siglos. Volver a los "saturnales" me parece una equivocación. No es fácil entender que aquellos que se proclaman como defensores de los pobres y de los derechos humanos, sean los que se obstinan en revertir la historia. En el Portal de Belén, el Niño Jesús, sigue reclamando justicia y compasión para los desfavorecidos y dignidad para todo ser humano. Eso no hay ideología que lo pueda rebatir.
Se anuncia una recuperación de la Navidad cristiana. Las fiestas necesitan motivación. No son para consumo, regalo y palabras huecas. Leo que el famoso actor y cineasta Kevin Costner, con premios Oscar en su haber, va realizar para la ABC un programa sobre la "Primera Navidad" en la que contará la génesis de su fe y la ayuda que le ha prestado a lo largo de su vida. Traigo este ejemplo porque creo que hace falta desinhibirse y reclamar, también en la ornamentación de la calle, lo que es propio de nuestra cultura. Los abstractos luminosos hipnotizan pero no dicen nada.
Los símbolos navideños cristianos, además de dar sentido a la festividad, nos harían recordar que Jesús, en el portal de Belén, fue pobre, emigrante y sin vivienda. Tres graves y crudos problemas de hoy. Acudieron enseguida los pastores compartiendo lo que tenían; y los reyes, unos, tiranos, para matarle, otros para reconocerle como libertador y salvador. Justo lo que necesitamos, compartir con los pobres, acoger a los emigrantes y luchar por una vivienda para todos. Y los políticos a salir al camino a preocuparse del bien común y no del propio poniendo este mundo en paz. ¡Feliz Navidad! La del Niño Jesús. La de verdad.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tienen 15 años, son gijoneses y han sido elegidos por Amancio Ortega para estudiar en Estados Unidos y Canadá: 'Será una gran oportunidad
- El Papa León XIV bendice a un matrimonio de Gijón en la recepción a los voluntarios del Jubileo: 'Ha sido emocionante
- Un joven se fuga de un centro de menores de Asturias y aparece en Gijón con un gran machete
- El fallecido en Gijón por un atragantamiento fue auxiliado sin éxito en el momento: 'Intentaron socorrerlo, pero no se pudo
- La ingeniería asturiana Imasa monta en El Musel cuatro carros para baterías de coque del grupo de capital indio Tata Steel
- Habla el conductor del coche que comenzó a arder en pleno centro de Gijón: 'Sentí una explosión
- La popular tienda de Amancio Ortega que echa el cierre en pleno centro de Gijón
- Muere atragantado un hombre en un bar de Gijón
