Opinión
Tirarse a la piscina de la Laboral
Por fin hay quien se baja de ese balcón que mira a Deva, en Gijón, donde los educadores de la "Uni" paseaban sus lecturas en sotana mientras los chavales jugábamos en la cancha de la "lata", en las de baloncesto, balonmano o lanzándose del trampolín de la piscina cuando estaba operativa. No era cuestión técnica su mantenimiento, ni tan siquiera rascar la mugre hubiera supuesto un atentado contra lo que ya es Bien de Interés Cultural candidato a patrimonio de la humanidad, simplemente decencia dejar limpia la piscina.
Han pasado años y paños en que, a esa bañera, que fue escuela de natación para miles de adolescentes, la adecentaran evitando que los visitantes se fueran con el mal gusto de ver un borrón ante la magnitud arquitectónica de la Universidad Laboral de Gijón. Hay constancia en los responsables del jardín botánico y ayuntamiento de reiteradas súplicas pidiendo que limpiaran la pátina y abandono de la piscina, incluso aportando la idea de hacer un estanque y poner jardinería hasta que la autoridad (aletargada) asumiera la puesta en servicio de este espacio recreativo con el que todo el entorno deportivo completaría su esquema deportivo inicial.
"Ciudad de la cultura" o "Milla del conocimiento" la antigua Universidad Laboral fue más parecida a Harvard en aquel tiempo en que predominó el internado dando vida a la obra, entonces si era ciudad y además dormitorio. Actualmente, en el plano holístico, ese ortomapa académico de Cabueñes es más la universidad de Brown, en Providence estado de Rhode Island (EE UU).
La Universidad Laboral, se quiera o no, es el epicentro pedagógico de esa milla, pero tiene un inconveniente y es su ´externalidad´ absoluta de los educandos, tan siquiera mediopensionistas cuando el alma universitaria lo daban cientos de alumnos procedentes de toda la geografía española, solo entonces continente y contenido eran unívocos. Esa "externalidad" pone cifras a todo el entorno pedagógico, lo que Jean-Jacques Laffon daba como ejemplo quitando protagonismo al origen (finalista) de nuestro centro educativo, hoy prima la economía por encima del sentido prístino del patrimonio que puja por ser ejemplo a la Humanidad, eso sí, con la piscina hecha un Cristo.
La piscina es una parte del todo, pero igual que se han puesto hamacas para simular una playa de interior, se introducen camiones restaurantes y se promueve una terraza en el patio donde hacíamos cola para el bocadillo en los recreos, jugando al frontón en los pórticos, del mismo modo la piscina exigía su adecuación antes que las ranas echen pelo en ese fangal, dejado a su suerte hasta hace pocos días.
Bien hallada la cordura, ya era hora de justificar las hamacas y poner foto a los veranos en Gijón con su principal edificio, será un antes y un después. Ahora que adecenten la "lata", la cancha de forma elíptica que incluye una fuente central. Que así sea.
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