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El imperio de Kronos

Hoy, que arrancamos la última hoja del calendario de 2025, se aprobará previsiblemente en la Junta General del Principado el presupuesto de 2026. Sacar adelante las cuentas a horas de las uvas no es ni habitual ni aconsejable pero, como saben, sucedió que Xabel Vegas, portavoz de Convocatoria por Asturies-IU en la comisión de Hacienda, tuvo un lapsus horario y no llegó a tiempo a la reunión preparatoria. Hubo ruido de sables en la oposición, pero la sangre no llegó al río. Con toda probabilidad, mañana estrenaremos nuevo presupuesto y no una prórroga del que hoy está vigente hasta la medianoche.

No creo que sean éstas las mejores horas de Xabel Vegas, estará dolido por esta mancha en el contexto del esfuerzo desplegado. Le imagino repasando lo ocurrido en busca del error tonto. Al conocer lo sucedido, recordé el episodio protagonizado por Jaime Mayor Oreja, cuyo retraso para incorporarse a la sesión del parlamento vasco que debía debatir los presupuestos de 2003 permitió que, contra todo pronóstico, las cuentas le salieran adelante al gobierno del PNV. No se lo creían ni unos ni otras, pero mucho menos el propio Mayor Oreja, captado en los pasillos -la votación era a puerta cerrada, se quedó fuera- con una expresión entre atónita y derrotada. Kronos a veces avisa y otras directamente arrolla.

Entiéndanme, no pretendo invitar a la indulgencia en estas impuntualidades imperdonables. Al contrario. Hay ocasiones para hacer gestión de trazo grueso del tiempo y otras que exigen ponerse tres alarmas y hasta encomendar a alguien un aviso extra, tirar la puerta de casa si se tercia. Porque hay que estar. Muchas de las personas que hemos participado en procesos selectivos, como opositoras o en tribunales, hemos asistido a la desesperación de quien se queda fuera por minutos. El esfuerzo de meses y hasta años, pulverizado por no levantar la mano al escuchar tu nombre.

Así es, hay hitos en la vida que suceden en un tiempo-espacio tan exacto que hallarse o no en esas coordenadas precisas lo cambia todo. Tomar ese avión, estar en aquella reunión, decisión, evento, llegar para asistir al primer aliento, al último de una existencia que te importa. En el imperio de Kronos no es posible viajar al pasado para enmendar nuestras acciones. Es inviable detener la gigantesca rueda.

Por eso, con permiso de Xabel Vegas, lecciones -casi baños- de realidad como la protagonizada por él, nos permiten a los docentes explicar a nuestro joven alumnado el engranaje de tiempos en el que nos hallamos en este punto del universo. Traducido a banales hechos: respetar plazos, citas, horarios. Dicho queda cuando un nuevo año año está a punto de convertirse en pasado y calienta en la banda ese futuro al que tanto fiamos.

Feliz Nochevieja y un 2026 para la esperanza.

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