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Adiós 2025

El 2025 iba a ser el "año anti Franco", al cumplirse 50 años de la muerte del dictador, líder del bando de derechas vencedor de la cruel guerra civil (1936-39), pero ha terminado siendo el del ocaso del sanchismo, que aún controla muchos medios de comunicación, pero ya da poco más de sí su falso feminismo y prosperidad sin presupuestos. La percepción clara es que la gran mayoría de las veces el azul, rojo, morado o verde son excusas para que un clan trepe, mande, figure y se aproveche. En los años 90, tras el fracaso de la URSS, desaparecieron los partidos comunistas de Europa del este, y ahora están desapareciendo los socialistas de Europa occidental, ejemplo Francia.

Feministas cuyos líderes están envueltos en escándalos de prostitución y corrupción, prosperidad cuando la renta per cápita retrocede respecto a la media de la UE. Pero van a quitar las estatuas de los evangelistas del Valle de los Caídos, obra del escultor republicano Juan de Ávalos, y hacer una enorme grieta bajo la cruz "para resignificarlo". Los evangelistas no eran testigos ni contemporáneos de los hechos que narran, y no hay que tomarlos literalmente sino como parábolas del mensaje del humanismo cristiano. Destruir sus estatuas recuerda a los islamistas que destruyen estatuas de budas: ¿con qué fin, más allá de su sectarismo ofuscado?

El 2026 nos recibe con los ingentes fondos de recuperación europeos menguantes, los precios de los pisos disparados por no construirse suficientes viviendas, en proporción al aumento del número de habitantes, la inmigración ilegal sin necesario control, y la sostenibilidad económica de las pensiones en entredicho por su creciente déficit. Asturias parece frenar su retraso y Gijón y Oviedo avanzan, aunque menos que el arco mediterráneo y Madrid. Nuestros gobernantes deberían ocuparse de aprovechar nuevas oportunidades, pero hay quien cree más rentable sembrar vientos de cizaña y gresca, luego se extrañarán de tormentas electorales.

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